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Hay errores que duran cinco minutos… y nosotros conseguimos cargarlos cinco años.

Una mala decisión. Una relación que salió mal. Una palabra que no debimos decir. Una oportunidad desperdiciada. Una conducta que prometimos cambiar y apareció otra vez. Entonces llega esa vocecita interior: “¿Ves? Otra vez lo hiciste”. Pero la Kabbalah plantea una posibilidad completamente diferente. תשובה Teshuvá. Normalmente traducimos Teshuvá como arrepentimiento, pero en Shaarei Orah…

Una mala decisión. Una relación que salió mal. Una palabra que no debimos decir. Una oportunidad desperdiciada. Una conducta que prometimos cambiar y apareció otra vez.

Entonces llega esa vocecita interior: “¿Ves? Otra vez lo hiciste”.

Pero la Kabbalah plantea una posibilidad completamente diferente.

תשובה

Teshuvá.

Normalmente traducimos Teshuvá como arrepentimiento, pero en Shaarei Orah encontramos una idea mucho más profunda: Teshuvá es regreso, retorno.

Y eso cambia la conversación.

Porque si solamente me quedo mirando cuánto me equivoqué, puedo pasar años sintiéndome culpable sin transformar absolutamente nada.

Pero si comprendo que me desvié, aparece inmediatamente otra pregunta:

¿Hacia dónde necesito regresar?

Ahí comienza Teshuvá.

No necesito borrar el pasado

Imagínate que vas manejando y descubres que tomaste la carretera equivocada.

¿Qué haces?

No te bajas del coche a gritar durante tres horas:

“¡Qué terrible conductor soy! ¡No merezco volver a manejar!”

Tampoco dices:

“Pues ya qué”, y continúas otros 500 kilómetros.

Cambias de dirección.

Eso es regresar.

El pasado no desaparece. Los kilómetros recorridos existieron. Pero dejan de determinar hacia dónde vas.

Y ésta es una de las enseñanzas más poderosas de Teshuvá: mi error puede formar parte de mi historia sin convertirse en mi destino.

Teshuvá y Biná

Shaarei Orah relaciona Teshuvá con:

בינה

Biná.

Comprensión.

Esto es precioso porque nos muestra que regresar requiere comprender.

¿Por qué reacciono siempre así?

¿Por qué sigo alimentando algo que sé que me hace daño?

¿Por qué digo que quiero paz mientras continúo buscando discusiones?

¿Por qué deseo cambiar pero sigo protegiendo aquello que me mantiene exactamente igual?

Biná no pregunta esto para condenarme.

Pregunta para iluminar.

Y el texto nos presenta una secuencia extraordinaria:

יבין

Yavín.

Comprenderá.

ושב

Vasháv.

Regresará.

ורפא לו

Verafá lo.

Será sanado.

Comprensión. Regreso. Restauración.

Primero veo.

Después puedo cambiar de dirección.

Néfesh, Rúaj y Neshamá

Shaarei Orah describe una conexión entre:

נפש — Néfesh

רוח — Rúaj

נשמה — Neshamá

y finalmente בינה — Biná.

La enseñanza habla de una cadena de conexión. Cuando la persona se desvía, esa conexión puede dañarse. Cuando hace Teshuvá, corrige sus caminos y repara sus senderos para volver a adherirse a aquello de lo que se había separado.

Por eso podemos entender Teshuvá como reconexión.

Y eso vuelve la pregunta muy personal:

¿Qué necesito reconectar hoy?

¿Mi palabra?

¿Mi disciplina?

¿Mi relación con HaShem?

¿Mi práctica espiritual?

¿Una relación?

¿Mi capacidad de compartir?

¿Mi propósito?

Quizá no necesitas cambiar toda tu vida esta tarde.

Quizá necesitas regresar una cosa a su lugar.

Teshuv Hei: regresar el deseo

Dentro del material de Biná encontramos otra imagen hermosa:

Teshuvá puede contemplarse como Teshuv Hei, el regreso de la ה, Hei.

La Hei final, vinculada con Maljut, regresa hacia la Hei superior relacionada con Biná.

Podemos llevarlo a algo muy sencillo.

Mi “yo quiero” regresa hacia comprensión.

Quiero dinero.

¿Para qué?

Quiero conocimiento.

¿Para qué?

Quiero una pareja.

¿Para qué?

Quiero reconocimiento.

¿Para qué?

Quiero crecer espiritualmente.

¿Para qué?

La Kabbalah no necesita destruir el deseo.

Necesitamos darle dirección.

El “quiero recibir” puede comenzar a transformarse también en “quiero compartir”.

Y ahí el deseo deja de ser solamente hambre y puede convertirse en propósito.

La puerta todavía está abierta

Shaarei Orah habla también de:

ארך אפים

Erej Apáyim.

Lento para la ira.

Y:

רב חסד

Rav Jésed.

Abundante en bondad.

Hay espacio para regresar.

Eso significa que entre aquello que ocurre y nuestra siguiente decisión puede existir una puerta.

Te enojas.

Pausa.

Quieres responder inmediatamente.

Pausa.

Estás a punto de repetir el patrón.

Pausa.

Y dentro de esa pausa aparece una palabra:

תשובה

Teshuvá.

Regresa.

Tal vez ayer tardabas tres días en darte cuenta de que habías reaccionado.

Después tardas tres horas.

Después diez minutos.

Hasta que un día estás a punto de repetirlo y reconoces:

“Ya conozco este camino. No quiero volver por ahí”.

Eso también es crecimiento espiritual.

Las Puertas de las Lágrimas

La Segunda Puerta habla de:

שערי דמעה

Shaarei Dim’á.

Las Puertas de las Lágrimas.

Hay momentos en los que ya no tenemos grandes discursos.

Simplemente reconocemos:

“No quiero seguir así”.

“Me alejé”.

“Necesito regresar”.

Las lágrimas sinceras no necesitan ser señal de derrota. Dentro del camino descrito por Shaarei Orah pueden acompañar precisamente ese retorno.

Y entonces volvemos hacia:

אל חי

El Jai.

Dios Viviente.

Hacia la Vida.

Porque Teshuvá no consiste solamente en escapar de una consecuencia.

Consiste en regresar hacia una vida conectada.

Así que hoy no te preguntes solamente qué hiciste mal.

Pregúntate:

¿Qué necesita regresar a su lugar?

Elige una cosa.

Una llamada.

Una disculpa.

Una práctica.

Una conversación.

Una decisión.

Un límite.

Un compromiso.

Un pequeño acto verdadero.

No necesitas recorrer todo el camino hoy.

Solamente necesitas dejar de caminar en dirección contraria.

תשובה

Teshuvá.

La puerta sigue abierta.

¿Vas a cruzarla?

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