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🍎🍯 NO ESPERES A VER QUÉ TE TRAE EL AÑO… DILE TÚ A DÓNDE QUIERES IR

Hay años que simplemente pasan… y hay años que decidimos vivir conscientemente. Y quizá esa sea una de las ideas más bonitas que podemos trabajar alrededor de Rosh Hashaná. Normalmente pensamos en un año nuevo como un cambio de calendario. Termina un periodo, comienza otro, hacemos algunos propósitos, prometemos comer mejor, hacer ejercicio, ahorrar, meditar,…

Hay años que simplemente pasan… y hay años que decidimos vivir conscientemente.

Y quizá esa sea una de las ideas más bonitas que podemos trabajar alrededor de Rosh Hashaná.

Normalmente pensamos en un año nuevo como un cambio de calendario. Termina un periodo, comienza otro, hacemos algunos propósitos, prometemos comer mejor, hacer ejercicio, ahorrar, meditar, tener más paciencia… y unos días después la vida empieza a repartir pendientes como si fueran volantes afuera del Metro. 😂

Pero Rosh Hashaná nos invita a mirar el comienzo de otra manera.

No solamente como una fecha.

Sino como una semilla.

Desde el enfoque que trabajamos en Kabbalah, Rosh Hashaná representa el cumpleaños de la humanidad y un momento especial de conexión con la energía del ciclo que comienza.

Y aquí aparece una idea poderosa:

si el año que viene todavía no está escrito completamente en nuestra experiencia, podemos comenzar preguntándonos qué queremos sembrar en él.

No se trata simplemente de pedir:

“Quiero dinero.”

“Quiero pareja.”

“Quiero salud.”

“Quiero que desaparezcan mis problemas.”

La pregunta puede ir mucho más profundo:

¿En quién necesito convertirme para vivir el año que deseo?

Porque podemos pedir paz y continuar alimentando nuestros conflictos.

Podemos pedir relaciones diferentes y continuar reaccionando exactamente igual.

Podemos pedir abundancia mientras seguimos viviendo desde el miedo.

Podemos pedir transformación… sin transformar nada.

Ahí está el pequeño detalle. 😅

Por eso Rosh Hashaná puede convertirse en algo mucho más interesante que una celebración.

Puede ser una pausa consciente antes de comenzar otro ciclo.

Una oportunidad para observar el año que termina y preguntarnos:

¿Qué quiero conservar?

¿Qué quiero transformar?

¿Qué quiero dejar de repetir?

¿Dónde quiero colocar mi energía?

¿Qué bendiciones quiero ser capaz de recibir?

¿Y qué clase de persona quiero encontrar cuando vuelva a mirar mi vida dentro de un año?

Eso es lo que queremos decir cuando hablamos de “programar” el próximo año.

No estamos hablando simplemente de sentarnos a esperar mágicamente que todo ocurra.

Estamos hablando de colocar intención.

De elegir una dirección.

De plantar conscientemente la semilla antes de comenzar a caminar.

Porque muchas veces vivimos exactamente al revés: primero corremos y después preguntamos hacia dónde íbamos. 😂

Rosh Hashaná nos propone detenernos primero.

Conectar.

Meditar.

Observar.

Elegir.

Y después comenzar.

Por eso también trabajamos la idea de recibir bendiciones para el nuevo ciclo.

Pero recibir implica estar disponibles.

A veces queremos una vida nueva cargando exactamente las mismas respuestas, los mismos miedos, los mismos hábitos y las mismas historias.

Quizá una pregunta hermosa para este Rosh Hashaná sea:

“¿Qué estoy dispuesto a hacer diferente para dejar espacio a aquello que estoy pidiendo?”

Y entonces la ceremonia deja de ser solamente un ritual externo.

Se convierte en algo íntimo.

En un encuentro contigo.

Con aquello que viviste.

Con aquello que estás viviendo.

Y, sobre todo, con aquello que todavía puedes construir.

Después viene otra parte maravillosa: compartir la mesa.

Porque el nuevo ciclo no necesariamente tiene que comenzar desde la soledad.

Podemos conectar, meditar, colocar nuestras intenciones y después sentarnos juntos a cenar, conversar y compartir lo que cada persona pueda llevar.

Algo sencillo.

Algo humano.

Algo que nos recuerde que también podemos comenzar un nuevo ciclo acompañados.

🍎🍯✨

Así que este Rosh Hashaná quizá no necesites hacer una lista gigantesca de propósitos.

Prueba algo más sencillo.

Toma unos minutos y escribe tres cosas:

Lo que ya no quiero seguir repitiendo.

Lo que quiero sembrar durante el próximo año.

La persona que necesito comenzar a construir para hacerlo posible.

Y después pregúntate:

Si este nuevo año fuera realmente una semilla… ¿qué quiero que crezca de ella?

Porque quizá el cambio de año más importante no ocurre cuando cambia una fecha.

Ocurre cuando tú decides comenzar diferente. 🍎🍯❤️

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