La Luna Nueva que no se bendice: el secreto de Tishré para recibir Luz sin despertar al caos

Hay momentos en los que hacer más no significa recibir más. A veces, precisamente, el secreto está en no hacer ruido. 🌙 Y Nitztzavim nos presenta uno de esos casos. Según el texto que estamos estudiando, el Shabbat anterior al mes de Tishré es la única ocasión del año en la que no bendecimos la…

Hay momentos en los que hacer más no significa recibir más.

A veces, precisamente, el secreto está en no hacer ruido. 🌙

Y Nitztzavim nos presenta uno de esos casos.

Según el texto que estamos estudiando, el Shabbat anterior al mes de Tishré es la única ocasión del año en la que no bendecimos la Luna Nueva.

Y obviamente surge la pregunta:

¿Por qué?

La explicación que presenta Nitztzavim es fascinante:

este Shabbat necesita permanecer oculto del Lado Negativo.

Tiene sentido dentro de la lógica del propio texto, porque estamos acercándonos a un período especialmente intenso.

Entre Rosh HaShaná e Iom Kippur se encuentran los Diez Días de Juicio.

Durante este tiempo buscamos atraer la Luz de Misericordia, en lugar del Juicio severo.

Pero inmediatamente aparece un pequeño problema.

Normalmente, explica el texto, recibimos una Luz mediante la bendición del nuevo mes.

Entonces…

si antes de Tishré no hacemos esa bendición:

¿qué pasa con esa Luz?

¿Nos quedamos sin ella justo cuando más la necesitamos?

Aquí Nitztzavim revela algo precioso.

Según el Sefer Ietzirá citado en el texto, Tishré fue creado mediante la letra hebrea Lámed y está controlado por ella.

Y precisamente en Nitztzavim —que siempre se lee en el Shabbat anterior a Rosh HaShaná— aparece una Lámed grande dentro de la palabra Vaiashlijem, que significa “los arrojó”.

Esa Lámed grande cumple una función extraordinaria dentro de la enseñanza:

nos proporciona la Luz que normalmente sería revelada mediante la bendición de la Luna Nueva.

Es decir:

la bendición no se realiza…

pero la Luz no desaparece.

Cambia el canal por el cual la recibimos.

Y ahí comienza la parte que más me gusta.

Porque el texto hace otra pregunta bastante lógica:

Si la intención es no despertar al Satán…

¿de verdad después de miles de años todavía no sabe cuándo llega Rosh HaShaná? 😅

Obviamente, ése no puede ser el secreto.

Y Nitztzavim responde:

no estamos tratando de engañar al Satán.

La enseñanza es otra.

El Satán solamente tiene fuerza sobre nuestra vida cuando nosotros hacemos una abertura para él.

Rav Berg lo expresa en el texto de una manera maravillosa:

“Tan sólo dile al Satán que no está invitado”.

Pero existe una condición:

tener absoluta certeza de que poseemos el poder para desterrarlo.

Entonces todo cambia.

El silencio anterior a Tishré ya no representa esconder una fecha.

Representa una conciencia.

No abrir innecesariamente una puerta a la negatividad.

Y esto tiene una aplicación preciosa para nuestra vida cotidiana.

Porque no todo necesita anunciarse.

No todo necesita discutirse.

No toda provocación necesita respuesta.

No toda negatividad necesita nuestra atención.

A veces creemos que vencer el caos significa enfrentarnos constantemente con él.

Pero esta enseñanza propone otra posibilidad:

simplemente no abrirle la puerta.

Y mientras esa puerta permanece cerrada, la Luz sigue llegando.

Eso es justamente lo maravilloso de la Lámed grande.

La enseñanza afirma que el Creador encuentra una manera de proporcionarnos la Luz que necesitamos sin despertar al Lado Negativo.

Y esta Luz nos ayuda a despertar la energía positiva de Tishré durante Rosh HaShaná, Iom Kippur y Sukkot.

Así que quizá la pregunta ya no sea solamente:

“¿Por qué no bendecimos la Luna Nueva antes de Tishré?”

La pregunta personal podría ser:

¿A qué cosas sigo dando entrada aunque ya sé que producen caos dentro de mí?

Porque quizá una de las grandes preparaciones para Tishré sea aprender algo aparentemente sencillo:

No toda puerta tiene que abrirse.

No toda batalla necesita pelearse.

No toda oscuridad necesita nuestra atención.

La Luz sigue llegando.

Y algunas veces…

el acto espiritual más poderoso consiste simplemente en decidir qué ya no está invitado a entrar.

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