,

Rosh HaShaná no empieza cuando suena el Shofar… empieza cuando decides cambiar de verdad

Hay una manera muy curiosa de prepararnos para Rosh HaShaná: esperar a que llegue Rosh HaShaná. 😅 Pero Nitztzavim propone algo bastante más profundo. Esta Parashá se lee precisamente en el Shabbat anterior a Rosh HaShaná y nos coloca frente a una pregunta incómoda pero necesaria: ¿Qué quiero hacer diferente con los próximos 365 días…

Hay una manera muy curiosa de prepararnos para Rosh HaShaná: esperar a que llegue Rosh HaShaná. 😅

Pero Nitztzavim propone algo bastante más profundo.

Esta Parashá se lee precisamente en el Shabbat anterior a Rosh HaShaná y nos coloca frente a una pregunta incómoda pero necesaria:

¿Qué quiero hacer diferente con los próximos 365 días de mi vida?

Porque según el texto, estamos entrando en una energía intensa. El período entre Rosh HaShaná y Iom Kippur corresponde a los Diez Días de Juicio, y Nitztzavim nos ayuda a adquirir la conciencia espiritual necesaria para transformar ese juicio en misericordia.

Y aquí viene lo interesante:

La preparación no consiste solamente en pedir que el próximo año sea mejor.

Consiste en comenzar nosotros a ser diferentes.

Eso es Teshuvá.

Muchas veces pensamos en Teshuvá como arrepentirnos de algo que hicimos mal, sentirnos mal un ratito, prometer que jamás volverá a ocurrir… y tres semanas después ya estamos protagonizando la segunda temporada. 😅

Pero el texto va muchísimo más lejos.

Nos dice que el cambio debe ser genuino, consistente y permanente.

No porque llegó Elul.
No porque viene Iom Kippur.
No porque tengamos miedo de lo que pueda ocurrir.

Sino porque realmente nos importa transformar nuestra manera de vivir y relacionarnos.

Por eso los 11 puntos que aparecen sobre las palabras LANU ULVANENÚ, “a nosotros y a nuestros hijos”, tienen tanta importancia en Nitztzavim.

El texto explica que estos puntos nos permiten conectar con la posibilidad de rescatar la Luz que ha quedado atrapada en las Kelippot, las cáscaras de negatividad que encapsulan la Luz.

Suena muy kabbalístico, pero llevado a la vida cotidiana es brutalmente sencillo:

hay Luz que recuperamos cuando sanamos.

Si causamos dolor, reparar.

Si nosotros seguimos viviendo desde un dolor, dejar de alimentarlo.

La enseñanza dice que así podemos reconectar con esa Luz cautiva.

Entonces prepararnos para Rosh HaShaná también significa mirar nuestras relaciones.

¿A quién lastimé?

¿Con quién sigo cargando algo?

¿Dónde sigo preguntando secretamente: “¿Y yo qué gano con esto?”

Porque Nitztzavim lleva la Teshuvá todavía más lejos y habla de algo precioso:

amor simple.

Un amor sin intenciones ocultas.

El texto utiliza la relación entre padres e hijos para describir un amor tan profundo que no necesita estar calculando beneficios.

Y esa conciencia cambia completamente nuestra preparación.

Ya no se trata solamente de:

“Creador, dame un buen año”.

También podemos preguntarnos:

“¿Qué clase de persona quiero ser durante ese año?”

Ahí aparece otra enseñanza extraordinaria de Nitztzavim.

El texto explica que el Satán solamente tiene fuerza cuando nosotros hacemos una abertura para él. Es decir, nuestra preparación también implica observar dónde seguimos abriendo puertas al caos.

Y detrás de todo esto hay una idea todavía más hermosa:

no tenemos que salir desesperadamente a buscar la Luz.

La Luz ya está dentro.

Prepararnos consiste en retirar aquello que impide revelarla.

Por eso Nitztzavim significa “están firmes ante”.

Llegamos ante Rosh HaShaná no necesariamente perfectos, sino conscientes.

Con cosas que reparar.
Con relaciones que sanar.
Con negatividad que dejar de alimentar.
Con Luz que recuperar.
Y con muchísimo potencial que todavía podemos revelar.

Quizá la mejor preparación para Rosh HaShaná no sea preguntarnos solamente qué queremos recibir durante el próximo año.

Tal vez primero deberíamos preguntarnos:

¿Qué versión de mí quiero poner de pie frente al Creador?

Porque los próximos 365 días no comienzan solamente cuando cambia una fecha.

Comienzan cuando nosotros comenzamos a cambiar.

Tags:

Deja un comentario