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Nitztzavim: estar firme no significa no caer… significa recordar ante Quién estás

Hay momentos en los que uno llega ante el Creador sintiéndose bastante espiritual… y otros en los que llega con la vida hecha bolas. 😅 Nitztzavim comienza con una imagen poderosísima: “Hoy todos ustedes están ante el Creador”. Y ahí está el detalle interesante: no dice “cuando ya hayan arreglado todo”, “cuando sean perfectos” o…

Hay momentos en los que uno llega ante el Creador sintiéndose bastante espiritual… y otros en los que llega con la vida hecha bolas. 😅

Nitztzavim comienza con una imagen poderosísima:

“Hoy todos ustedes están ante el Creador”.

Y ahí está el detalle interesante: no dice “cuando ya hayan arreglado todo”, “cuando sean perfectos” o “cuando no tengan problemas”.

Dice hoy.

La palabra Nitztzavim significa “están firmes ante”, y la lectura aparece precisamente en el Shabbat anterior a Rosh HaShaná. Según el texto que estamos estudiando, su energía nos prepara para atravesar los Diez Días de Juicio y transformar esa intensidad de juicio en misericordia.

Pero ¿qué significa realmente estar firme?

Una de las enseñanzas más bonitas del texto es que la oscuridad no posee automáticamente nuestra vida. Nosotros hacemos una abertura para ella.

El texto explica esto utilizando la figura del Satán y una enseñanza de Rav Berg: podemos decirle que no está invitado, pero hay una condición bastante seria: tener absoluta certeza de que poseemos el poder para desterrarlo.

Eso cambia mucho la película.

Porque normalmente pensamos:

“Necesito encontrar la Luz.”

Y Nitztzavim prácticamente nos voltea el pizarrón y nos dice:

La Luz ya está dentro de ti.

Lo que necesitamos observar son las aberturas que dejamos a aquello que produce caos.

Nuestro Deseo de Recibir para Sí Mismo Solamente, nuestras reacciones, nuestras heridas, aquello que seguimos alimentando y las cosas que sabemos que debemos transformar.

Y aquí aparece la Teshuvá.

No como un ritual de temporada que hacemos porque ya llegó Elul y el calendario espiritual nos está respirando en la nuca. 😅

El texto insiste en algo mucho más profundo: el cambio debe ser genuino, consistente y permanente.

Los 11 puntos que aparecen sobre las palabras “LANU ULVANENÚ”, “a nosotros y a nuestros hijos”, están relacionados en el texto con la posibilidad de rescatar la Luz atrapada en las Kelippot, esas “cáscaras” de negatividad que encapsulan la Luz.

¿Y cómo recuperamos esa Luz?

Sanando el dolor que causamos o dejando de sostener el dolor dentro de nosotros.

Eso es enorme.

Porque entonces estar firme ante el Creador no consiste simplemente en presentarse frente a Él.

Consiste en presentarnos de verdad.

Sin disfraces espirituales.

Sin decir: “Yo soy así”.

Sin justificar por qué no podemos cambiar.

Y, sobre todo, sin utilizar razones aparentemente espirituales para evitar hacer aquello que sabemos que debemos hacer.

El texto cuenta la historia del Natziv, quien de niño no tenía interés en estudiar. Escuchó accidentalmente a sus padres preocupados por él y sintió profundamente el dolor de su madre. Decidió cambiar, llegó a convertirse en un gran estudioso, escribió numerosos libros y tuvo miles de estudiantes.

La pregunta que plantea después el texto pega fuerte:

¿Qué habría ocurrido con toda esa Luz si nunca hubiera cambiado?

Y de ahí surge una pregunta mucho más personal:

¿Dónde está la Luz que tú estabas destinado a revelar?

Tal vez Nitztzavim no nos pide que lleguemos a Rosh HaShaná diciendo:

“Ya soy perfecto.”

Quizá nos invita a llegar diciendo:

“Aquí estoy.”

Aquí están mis talentos.

Aquí están mis errores.

Aquí están las cosas que todavía necesito reparar.

Aquí están las personas que necesito aprender a amar de otra manera.

Y aquí está también toda la Luz que todavía puedo revelar.

Porque el final de esta enseñanza es precioso.

Los 11 puntos nos llevan hacia lo que el texto llama “amor simple”: un amor sin reglas, sin límites y sin esa preguntita escondida que muchas veces aparece en nuestras relaciones:

“¿Y yo qué gano?”

Cuando desarrollamos ese amor y esa unidad, explica el texto, desaparecen las barreras entre nosotros y el Creador.

Entonces quizá “estar firmes ante el Creador” no sea permanecer inmóviles.

Es atrevernos a cambiar.

A reparar.

A amar.

A cerrar las puertas por donde dejamos entrar el caos.

Y a dejar de buscar desesperadamente una Luz que, en realidad, siempre estuvo dentro.

Nitztzavim llega antes de Rosh HaShaná con una pregunta incómoda pero maravillosa:

Si hoy estás firme ante el Creador… ¿qué Luz todavía te falta atreverte a revelar?

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