Hay algo curioso: pedimos muchísimo… y cuando finalmente lo tenemos, rápidamente se vuelve “normal”. 😅
Queríamos trabajo, pareja, alumnos, oportunidades, estabilidad… llega algo de eso y al poquito tiempo nuestra cabeza ya está preguntando: “Bueno, ¿y qué sigue?”
Ki Tavó habla de bendiciones y maldiciones, de Monte Guerizim y Monte Eival, pero detrás aparece una enseñanza muy práctica: la apreciación es parte del recipiente que nos permite recibir la Luz.
Por eso el contraste también enseña. A veces una dificultad nos hace descubrir el enorme valor de algo que llevábamos meses o años dando por sentado.
En vez de mirar cada problema únicamente como “algo malo”, podemos preguntarnos:
¿Qué me está mostrando que necesito apreciar, corregir o transformar?
El texto conecta además siete canales espirituales: Avraham–Jésed, Itzjak–Guevurá, Iaakov–Tiféret, Moshé–Nétzaj, Aharón–Hod, Iosef–Iesod y David–Maljut.
Y hay una idea que me encanta:
✨ La apreciación genuina crea espacio para más Luz.
Así que hoy hagamos algo diferente.
Antes de pedir una bendición nueva, detente un minuto y reconoce tres que ya tienes.
Porque quizá llevas meses pidiendo un milagro…
y no te has dado cuenta de que estás parado encima de uno. 🙏✨

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