A veces la vida nos pone en situaciones tan desoladas y sin esperanza que parece que solo un milagro podría salvarnos. Pero, ¿qué es realmente un milagro? Solemos creer que es algo que cae del cielo por azar, pero la Kabbalah nos enseña algo revolucionario: el milagro es una tecnología espiritual.
El Nombre de Dios #3, compuesto por las letras Tet Iod Samej, es la herramienta diseñada precisamente para estos momentos. Grandes personajes de la historia como Moisés, Josué o David lo usaron para cosas «imposibles», como partir el mar o vencer gigantes. Pero aquí está el secreto que nadie te cuenta: el milagro externo siempre es precedido por un cambio milagroso en tu carácter.
La realidad física y nuestra naturaleza humana están íntimamente conectadas. Un error común es pedir que el mundo cambie sin nosotros mover ni un pelo. La solución es simple pero profunda: cuando logras una transformación extraordinaria dentro de ti —venciendo un miedo, soltando un juicio o actuando con generosidad cuando más te cuesta—, el universo «refleja» ese cambio afuera en forma de milagro,.
No se trata de «magia», se trata de afinidad. Si quieres atraer la Luz del Creador, debes actuar como el Creador: compartiendo, sanando y siendo moral,. Los milagros se realizan para quienes han pasado la prueba y están dispuestos a sacrificar su ego por algo superior.

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