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¿Y si el Creador no te pide cambiar por Él… sino por ti?

Hay una idea que puede cambiar por completo nuestra relación con el trabajo espiritual: quizá llevamos años pensando que estamos haciendo algo por el Creador, cuando en realidad el regalo también es para nosotros. Parashá Shofetim lo explica con una imagen muy sencilla. Un contratista recibe el encargo de construir el palacio del rey. Si…

Hay una idea que puede cambiar por completo nuestra relación con el trabajo espiritual: quizá llevamos años pensando que estamos haciendo algo por el Creador, cuando en realidad el regalo también es para nosotros.

Parashá Shofetim lo explica con una imagen muy sencilla.

Un contratista recibe el encargo de construir el palacio del rey. Si pide un préstamo para gastarlo en sí mismo, seguramente medirá cada moneda. Pero si esos recursos son para construir el palacio del propio rey, puede pedir mucho más: no está trabajando solamente para sí mismo.

Entonces el texto da un giro precioso.

¿Por qué a veces nos cuesta tanto cambiar?

Porque nuestra naturaleza busca algún beneficio. Si sentimos que el trabajo espiritual solamente consiste en sacrificarnos, obedecer o renunciar, tarde o temprano aparece la famosa pregunta: “¿Y yo qué gano con esto?” 😅

Pero Shofetim responde de una manera sorprendente: la transformación espiritual también es para nuestro propio beneficio.

Y todavía va más lejos.

Aunque llegáramos a convertirnos en personas completamente justas, ¿qué podríamos darle al Creador que Él no tenga ya?

El texto responde que lo que el Creador nos pide es que vivamos con bienestar y felicidad.

¿De qué manera?

Permaneciendo conectados con la Luz, amando al prójimo como a nosotros mismos, tratando a los demás con dignidad humana y aprendiendo a reconocer al Creador en cada cosa y en cada persona.

Eso cambia muchísimo la conversación.

Ya no se trata de: “Tengo que transformarme porque debo hacerlo”.

Se convierte en: “Quiero transformarme porque comienzo a comprender lo que esta transformación puede hacer en mi vida”.

El trabajo espiritual deja entonces de parecer un castigo y comienza a revelar su verdadero propósito.

Cuando eliges dignidad, tú también cambias.

Cuando eliges amor al prójimo, algo cambia dentro de ti.

Cuando permaneces conectado con la Luz, estás construyendo también tu propia manera de vivir.

Quizá por eso el texto insiste en la simplicidad.

No necesitas preguntarte hoy cómo vas a transformar toda tu existencia.

Pregúntate algo mucho más cercano:

¿Qué pequeña transformación puedo hacer hoy que también me acerque a una vida con mayor bienestar, felicidad y Luz?

Tal vez entonces descubras algo hermoso: el camino espiritual que pensabas que recorrías para llegar al Creador también estaba transformando, paso a paso, a quien caminaba.

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