Seguro te ha pasado: estás dándole vueltas a un problema, te estresas, te quemas las pestañas y nada. Luego, te metes a bañar o sales a caminar, tu ego se relaja y, de repente, ¡BUM!, la solución aparece con una claridad absoluta.
En mis proyectos, desde Tai Chi Gong Fit hasta Zohar al Descubierto, siempre enseñamos que el esfuerzo cerebral tiene un límite. Ese límite se rompe cuando activas Chochmah.
¿Qué es Chochmah? Es la segunda Sefirá del Árbol de la Vida, pero se considera el verdadero comienzo de todo. Está representada por la letra Yod (י), que es básicamente un punto sin dimensión. Ese punto es el Pensamiento puro (Machshavah), el instante exacto en que el «Algo» (Yesh) emana de la «Nada» (Ayin).
El Estado de Superconductor Las fuentes dicen que Chochmah funciona como el oro: es un superconductor. En física, un superconductor transmite energía con cero resistencia. En tu vida, Chochmah es ese canal donde la Luz del Creador fluye sin que tu ego le ponga «peros».
El Error Común: Querer ser el «Dueño» de la idea Aquí es donde fallamos. El ego quiere medallas. Pero Chochmah no tiene identidad, no tiene ego. De hecho, los grandes cabalistas enseñan que la sabiduría real suele aparecer justo después de que la vida te da un golpe que «aplasta» tu orgullo. Cuando te sientes pequeño o humillado, se abre una ventana. Si en ese momento, en lugar de deprimirte, mantienes el entusiasmo de tu alma, la claridad de Chochmah te inunda.
Acción Útil: La próxima vez que te sientas «derrotado» o bloqueado, no luches. Practica la humildad radical. Reconoce que no sabes nada. En ese vacío de identidad, te conviertes en un superconductor y la solución que buscas —esa que ya existe en el futuro— bajará directo a tu presente.

Deja un comentario