,

🔥 Tetzavvé: La Guerra Contra la Duda que Decide Tu Destino

Déjame empezar regalándote algo práctico: si alguna vez has sentido que justo antes de dar un paso importante aparece una vocecita que te dice “¿y si no puedes?”, “¿y si no eres suficiente?”, “¿y si mejor lo dejas para después?”… entonces ya conoces a Amalek. Sí, así, directo. La Parashá Tetzavvé no es una historia…

Déjame empezar regalándote algo práctico: si alguna vez has sentido que justo antes de dar un paso importante aparece una vocecita que te dice “¿y si no puedes?”, “¿y si no eres suficiente?”, “¿y si mejor lo dejas para después?”… entonces ya conoces a Amalek.

Sí, así, directo.

La Parashá Tetzavvé no es una historia antigua sobre una tribu enemiga. Es un manual espiritual sobre cómo enfrentar esa voz interna que sabotea tus avances justo antes de tu milagro. Y no es casualidad que se lea justo antes de Purim.

Antes del Milagro… Aparece la Duda

Tetzavvé se lee tradicionalmente antes de Purim. Y Purim es la revelación del milagro oculto. No hubo mares abiertos, no hubo fuego cayendo del cielo. Fue un milagro disfrazado de casualidad. Un giro político. Una estrategia humana. Una historia que parecía ordinaria… hasta que reveló que la Luz siempre estuvo operando detrás.

Pero antes del milagro… aparece Amalek.

Y aquí viene lo poderoso: los sabios enseñan que Amalek tiene el mismo valor numérico que “Safek” — duda.

No estamos hablando de un enemigo externo. Estamos hablando del sabotaje interno.

La guerra contra Amalek es la guerra contra la duda.

El Zóhar explica que Amalek representa la frialdad espiritual. La energía que enfría el entusiasmo, que enfría la certeza, que enfría la conexión con la Luz. Es ese momento donde estabas inspirado… y de repente dices: “bah, seguro no es para tanto”.

Te suena, ¿verdad?

Shabbat Zajor: No Olvides

Este Shabbat recibe un nombre especial: Shabbat Zajor, el Shabbat de “Recuerda”.

Y no es opcional. Es la única lectura en toda la Torá que hombres, mujeres y niños deben escuchar.

¿Por qué tanta insistencia?

Porque la duda no discrimina edad ni nivel espiritual. La duda entra en todos.

“Zajor et asher asá lejá Amalek” — Recuerda lo que Amalek te hizo.

Fíjate que el texto dice “lejá” — a ti.

No dice “a tus antepasados”. Dice a ti.

La Kabbalah explica que Amalek no es historia, es estado de conciencia. Cada vez que decides crecer, aparece. Cada vez que estás a punto de elevarte, susurra. Cada vez que quieres compartir más, servir más, expandirte más… ahí está.

No para destruirte de golpe.

Sino para enfriarte.

Y eso es más peligroso.

¿Por Qué Antes de Purim?

Porque Purim es certeza absoluta.

En Purim entendemos que incluso cuando no vemos el Nombre de Di-s explícito en la historia, la Luz está operando. El libro de Ester ni siquiera menciona el Nombre Sagrado, y aun así está lleno de Providencia.

Tetzavvé nos prepara para eso.

Nos dice: antes de que vivas el milagro, tienes que eliminar la duda.

No puedes recibir una revelación si estás lleno de “¿y si no?”.

No puedes vivir un milagro mientras estás negociando con el miedo.

La Duda Como Trabajo Espiritual

Aquí viene algo fuerte.

Eliminar la duda no es pensamiento positivo. No es repetir frases motivacionales. Es trabajo espiritual serio.

El Rav Ashlag enseña que la duda desconecta la vasija de la Luz. Es como si abrieras el grifo pero al mismo tiempo cerrarás la tubería. La Luz quiere fluir, pero tu propia inseguridad crea resistencia.

Y esto no es teoría.

Piensa en cualquier momento de tu vida donde dudaste de ti mismo. ¿Cuánta energía perdiste? ¿Cuántas oportunidades dejaste pasar? ¿Cuántas veces la duda te hizo pequeño?

La guerra contra Amalek es una guerra interna diaria.

Y el Zóhar lo dice claro: cuando Amalek ataca, ataca por la espalda. Ataca cuando estás cansado. Ataca cuando estás débil. Ataca cuando has hecho esfuerzo espiritual.

Es decir, justo cuando más necesitas certeza.

No Es Violencia. Es Conciencia.

Cuando la Torá habla de destruir a Amalek, no está promoviendo violencia física en nuestra época. Está enseñando algo mucho más profundo: eliminar la raíz de la duda en nuestra conciencia.

Eliminar la frialdad.

Eliminar la indiferencia.

Eliminar el “me da igual”.

Eliminar el “no creo que funcione”.

Porque si no lo haces, esa pequeña grieta se vuelve una puerta.

Y la duda no se queda pequeña.

Empieza con “no estoy seguro”.

Sigue con “no soy suficiente”.

Termina con “mejor no lo intento”.

Y ahí se apaga tu milagro antes de nacer.

¿Por Qué Toda la Congregación Debe Escuchar?

Porque nadie está exento.

No importa si eres sabio, principiante, joven, adulto. Todos enfrentamos la misma batalla interna.

La lectura es colectiva porque la duda es colectiva. Cuando una sociedad vive en duda, vive en miedo. Cuando una sociedad vive en miedo, vive en división.

Pero cuando una sociedad vive en certeza, vive en expansión.

Y aquí hay algo poderoso: Purim es la caída de Haman, descendiente de Amalek. Es decir, cuando eliminas la duda, cae el enemigo interno que quería destruir tu identidad.

No es casualidad.

Es arquitectura espiritual.

La Gran Pregunta

Entonces la pregunta no es si Amalek existe.

La pregunta es: ¿qué parte de tu vida está gobernada por la duda?

¿Tu negocio?

¿Tu vocación?

¿Tu práctica espiritual?

¿Tu capacidad de amar?

¿Tu disciplina?

¿Tu propósito?

Porque si la duda dirige, Amalek gobierna.

Pero si recuerdas — Zajor — entonces despiertas.

Esto Es Urgente

Vivimos en una generación saturada de información y pobre en certeza. Todo se cuestiona, todo se relativiza, todo se enfría.

Y sí, el pensamiento crítico es sano. Pero la duda que paraliza no es crítica, es sabotaje.

La Parashá Tetzavvé nos está diciendo algo brutalmente actual:

Si quieres vivir milagros, primero elimina la duda.

Si quieres Purim en tu vida, primero enfrenta a Amalek.

No mañana.

No cuando tengas ganas.

No cuando estés “listo”.

Ahora.

Porque la duda no espera. Se infiltra silenciosamente.

Y cada vez que eliges certeza, estás ganando la guerra.

Cada vez que eliges avanzar aunque no veas todo claro, estás destruyendo a Amalek.

Cada vez que eliges confiar en la Luz, aunque no veas el final, estás preparando tu milagro.

Tetzavvé no es historia antigua.

Es entrenamiento espiritual.

Y Purim no es una fiesta.

Es la prueba de que cuando eliminas la duda, la Luz se revela.

La pregunta final es simple:

¿Vas a dejar que Amalek decida tu historia… o vas a recordar quién eres realmente? 🔥

Tags:

Deja un comentario