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Confiar cuando no entiendes: el músculo espiritual que casi nadie entrena

Te voy a compartir algo que puede ahorrarte años de desgaste mental: no necesitas entender todo lo que te pasa para que tenga sentido. Sí, ya sé… suena fuerte. Porque la mente quiere explicación inmediata. Quiere control, lógica, cronología, PowerPoint celestial con motivos y razones. Pero la Kabbalah nos enseña algo más profundo: la comprensión…

Te voy a compartir algo que puede ahorrarte años de desgaste mental:

no necesitas entender todo lo que te pasa para que tenga sentido.

Sí, ya sé… suena fuerte. Porque la mente quiere explicación inmediata. Quiere control, lógica, cronología, PowerPoint celestial con motivos y razones. Pero la Kabbalah nos enseña algo más profundo: la comprensión no siempre es el primer paso… la confianza sí.

La Parashá Mishpatim, en medio de leyes súper terrenales —daños, préstamos, juicios— nos recuerda algo enorme: detrás de cada evento hay una inteligencia mayor operando. Nada es azar. Nada es capricho. Y aunque no lo entendamos en el momento, todo proviene del bien absoluto.

El Zóhar insiste en que la Luz del Creador es únicamente buena. El problema no es la Fuente. El problema es nuestra percepción limitada.

El desafío no es el problema… es la interpretación

Cuando algo duele, la reacción automática es:

“¿Por qué a mí?”

“¿Qué hice mal?”

“¿Dónde está Dios cuando lo necesito?”

Pero hay otra pregunta mucho más poderosa:

¿Y si esto no es castigo sino entrenamiento?

El Rav Yehuda Ashlag explica que el propósito del alma no es evitar la dificultad, sino crecer a través de ella. Y crecer no siempre es cómodo.

En psicología del desarrollo humano se sabe que el crecimiento ocurre en la zona de incomodidad controlada. Sin tensión no hay músculo. Sin reto no hay madurez. Sin incertidumbre no hay expansión de conciencia.

Entonces la pregunta cambia:

no es “¿por qué me pasa esto?”

es “¿qué versión más grande de mí está naciendo aquí?”

Confiar no es resignarse

Aquí hay que aclararlo bien: confiar no es cruzarse de brazos ni negar el dolor. No es espiritualidad pasiva. No es decir “todo está bien” mientras reprimes lo que sientes.

Confiar es aceptar que hay una visión más amplia que la tuya.

Es entender que tu mente ve un fragmento, mientras que la Luz ve el proceso completo.

Cuando entrenas la confianza, dejas de reaccionar desde el pánico y empiezas a responder desde la conciencia.

Eso cambia todo.

El ego quiere control. El alma quiere crecimiento.

La Kabbalah habla del Deseo de Recibir Solo para Uno Mismo. Ese deseo quiere comodidad inmediata. Quiere respuestas rápidas. Quiere que todo se acomode según su expectativa.

Pero el alma… el alma quiere expansión.

Y expansión implica atravesar momentos donde no tienes todas las piezas del rompecabezas.

El Zóhar enseña que incluso cuando no entendemos las razones, debemos encontrar la fuerza para decir:

“Por ahora no lo comprendo, pero confío en que es para mi bien.”

Eso no es ingenuidad.

Es madurez espiritual.

Psicología y fe no están peleadas

La psicología moderna habla de tolerancia a la incertidumbre.

Las personas emocionalmente sanas no son las que lo controlan todo, sino las que pueden atravesar lo desconocido sin desmoronarse.

La fe en la Luz del Creador es una forma elevada de esa misma capacidad.

No elimina el dolor, pero evita que el dolor se convierta en desesperación.

No elimina la duda, pero evita que la duda se convierta en cinismo.

El entrenamiento invisible

Piensa en tu vida.

¿Cuántas cosas que hoy agradeces comenzaron como algo incómodo?

Relaciones que terminaron.

Proyectos que fracasaron.

Puertas que se cerraron.

En el momento parecían pérdidas.

Después entendiste que eran redirecciones.

Eso es confianza retroactiva.

La práctica es desarrollar confianza anticipada.

La Luz no desaparece cuando tú no entiendes

La Luz del Creador no funciona por tu nivel de comprensión. Funciona por su propia naturaleza de bien.

Cuando reaccionamos con queja constante, cerramos nuestra percepción. Cuando resistimos desde conciencia, expandimos nuestra capacidad de ver más allá del momento.

Confiar no significa que todo será cómodo.

Significa que todo tiene propósito.

Y esa diferencia cambia la energía con la que atraviesas cada etapa.

Aquí viene lo urgente

Vivimos en una época donde todo es inmediato. Respuestas rápidas. Resultados instantáneos. Explicaciones exprés.

Pero el crecimiento real no es inmediato.

La transformación profunda no es viral.

La confianza en la Luz es un músculo que se entrena en silencio.

Y si no lo entrenas ahora, la vida te pondrá situaciones cada vez más intensas hasta que lo hagas.

No porque alguien te quiera probar.

Porque tu alma quiere crecer.

Cierre

No necesitas entender hoy lo que la vida está acomodando.

Confía.

Confía cuando no tengas claridad.

Confía cuando el panorama esté nublado.

Confía incluso cuando tu mente quiera rebelarse.

La Luz no te está castigando.

Te está formando.

Y cuando aprendes a confiar en medio del proceso, algo cambia por dentro:

dejas de vivir a la defensiva

y empiezas a caminar con certeza tranquila.

Eso no te hace ingenuo.

Te hace fuerte.

Si quieres, lo bajamos a versión WhatsApp, audio para podcast o lo convertimos en una guía práctica para entrenar confianza diaria.

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