Déjame empezar con algo que, cuando lo ves, ya no puedes “desver”:
el Lado Negativo casi nunca te empuja a hacer cosas malas…
te empuja a postergar lo importante.
Desde la Kabbalah, y de manera muy clara en el Zóhar, el Sitrá Ajará (el Lado Negativo) no es un monstruo con cuernos ni una fuerza oscura que te persigue por la noche. Es mucho más fino, más elegante y, por eso mismo, más peligroso: es la energía de la distracción.
Y sí, también la psicología moderna lo confirma: la mayoría de las personas no fracasan por falta de capacidad, sino por pérdida de foco.
El Satán no te dice “no hagas trabajo espiritual”
Esto es clave.
El Satán —entendido en Kabbalah como una función de oposición, no como un villano caricaturesco— rara vez te dice que abandones tu camino espiritual. Eso sería demasiado obvio.
Lo que sí hace es susurrarte cosas como:
“Luego meditas” “Mañana retomas” “No pasa nada si hoy no” “Ya trabajaste mucho, relájate” “Tú ya estás bastante consciente”
Y ahí está el truco maestro:
te mantiene ocupado, pero no alineado.
Desde la psicología, esto se llama autoengaño funcional: haces cosas, te mueves, produces… pero evitas el punto exacto donde ocurre la transformación real.
La distracción es la nueva forma de esclavitud
Antes la esclavitud era externa.
Hoy es interna.
Nunca hubo tantas herramientas, libros, cursos, terapias y contenido espiritual como ahora… y, paradójicamente, nunca hubo tanta dispersión.
El Sitrá Ajará no te encadena.
Te fragmenta.
Un poco de esto, un poco de aquello, una meditación aquí, un video allá, una idea poderosa que no se integra… y así pasan los años.
La Kabbalah lo dice sin rodeos:
cuando el trabajo espiritual deja de ser prioridad, deja de ser efectivo.
Cuando el trabajo deja de ser central, la batalla ya se perdió
Aquí no hay dramatismo, hay claridad.
La espiritualidad no funciona como hobby.
Funciona como eje.
El Zóhar explica que la guerra espiritual no se pierde por ataques directos, sino por descuido. El momento exacto en que dices: “ya estoy bien así”, es el momento en que el crecimiento se congela.
Y ojo: congelarse no se siente mal.
Se siente cómodo.
Desde la psicología del desarrollo, este punto es conocido como meseta del crecimiento: la persona ya no sufre como antes, pero tampoco se expande. Vive “funcional”, pero no despierta.
La ilusión más peligrosa: “ya no necesito trabajarme tanto”
Esta es la joya de la corona del Lado Negativo.
No es el caos, no es el dolor, no es el conflicto…
es la autosatisfacción espiritual.
Pensar que:
ya entendiste ya sanaste lo suficiente ya no necesitas profundizar ya no es tan urgente
La Kabbalah es brutalmente honesta en esto:
mientras estés en este mundo, siempre hay algo que refinar.
No porque estés mal, sino porque puedes estar más alineado.
El trabajo espiritual no se abandona, se diluye
Y aquí va algo muy humano:
nadie se levanta un día diciendo “voy a abandonar mi camino”.
Se abandona en microdecisiones:
una práctica menos una observación que se evita una incomodidad que se esquiva una excusa bien justificada
Eso no parece peligroso… hasta que lo es.
El Sitrá Ajará no necesita destruirte.
Solo necesita que dejes de prestar atención.
La urgencia es simple y real
No se trata de vivir en tensión ni de obsesionarte.
Se trata de recordar qué es lo central.
Porque cuando el trabajo espiritual vuelve a ocupar su lugar,
la claridad regresa,
la energía se ordena
y la conciencia se expande.
Pero cuando se deja para después,
el después se vuelve costumbre.
Y ahí no hay castigo, ni drama…
solo una verdad silenciosa:
👉 la Luz siempre está disponible, pero solo se revela cuando estás presente.
La pregunta no es si el Lado Negativo existe.
La pregunta es:
¿en qué momento de hoy intentó distraerte… y qué vas a elegir ahora?

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