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Antes de que algo se rompa… algo fue creado: las Diez Plagas como el eco oculto de la Creación

Déjame arrancar con una idea que cambia por completo la forma de leer la Biblia, la vida y tus propios procesos internos: nada se destruye si antes no fue creado. Desde la Kabbalah y, de manera muy clara en el Zóhar, las Diez Plagas no aparecen como un evento aislado, ni como un castigo tardío,…

Déjame arrancar con una idea que cambia por completo la forma de leer la Biblia, la vida y tus propios procesos internos:

nada se destruye si antes no fue creado.

Desde la Kabbalah y, de manera muy clara en el Zóhar, las Diez Plagas no aparecen como un evento aislado, ni como un castigo tardío, ni como una reacción emocional de Dios. Las Diez Plagas son el espejo inverso de la Creación. Son el mismo proceso… pero en reversa.

Y cuando entiendes esto, la historia deja de ser antigua y se vuelve peligrosamente actual.

La Creación no empezó con materia, empezó con palabra

El libro de Bereshit (Génesis) repite una frase una y otra vez como un mantra cósmico:

“VAIÓMER ELO-HIM” — “Y dijo Dios…”

Diez veces.

No once.

No nueve.

Diez.

Para la Kabbalah, esto no es estilo literario. Es ingeniería espiritual.

Cada “VAIÓMER ELO-HIM” es un Dicho de la Creación, una emanación de conciencia que estructura la realidad. No se crea con manos, se crea con conciencia expresada. La palabra no describe la realidad: la genera.

Hoy la psicología moderna lo confirma desde otro ángulo:

la forma en que pensamos, hablamos y narramos nuestra vida estructura nuestra experiencia interna y externa.

La Torá ya lo decía hace miles de años, solo que en clave espiritual.

Las Diez Plagas no niegan la Creación: la revelan

Aquí está la tesis central, clara y directa:

👉 Las Diez Plagas corresponden, una por una, a los Diez Dichos de la Creación.

Pero no para borrarlos, sino para liberarlos.

El Zóhar explica que la Luz creada en Bereshit quedó atrapada con el paso del tiempo dentro de capas de negatividad llamadas kelippot (cáscaras).

Eventos, traumas, ego, violencia, desconexión, repetición inconsciente… todo eso va encapsulando la energía original.

Las Plagas no crean algo nuevo.

Quitan las capas que impiden que lo creado se manifieste.

En términos de desarrollo humano, esto es brutalmente claro:

no necesitas convertirte en alguien nuevo, necesitas dejar de ser quien ya no eres.

Creación como semilla, revelación como manifestación

La Kabbalah hace una distinción clave que hoy también usa la psicología profunda:

Semilla → potencial, conciencia, intención Manifestación → conducta, realidad, experiencia

La Creación fue la siembra.

Las Diez Plagas fueron la limpieza del terreno.

Porque no importa cuán poderosa sea una semilla si el suelo está lleno de toxinas.

Por eso, antes de la revelación del Sinaí, antes de la libertad, antes del Éxodo… hubo Plagas.

No porque Dios sea cruel, sino porque la Luz no se manifiesta donde no hay espacio.

“VAIÓMER ELO-HIM” también ocurre dentro de ti

Esto no va solo de cosmología, va de psicología aplicada a la vida real.

Cada vez que dices:

“yo no puedo” “así soy” “no es para tanto” “siempre me pasa lo mismo”

Estás usando palabra-creación… pero en automático y en contra tuya.

Las Plagas aparecen cuando esa narrativa ya no sostiene la vida que quiere emerger.

Son crisis, quiebres, incomodidades, sacudidas internas.

No llegan para destruirte.

Llegan para romper la cáscara que impide que tu semilla se exprese.

Egipto: cuando la Creación queda atrapada

Egipto, Mitzráim, significa “estrechez”.

Es el estado donde la Creación existe, pero no fluye.

Donde el potencial está, pero no se manifiesta.

Donde la persona vive, pero no se siente viva.

Las Diez Plagas son el proceso por el cual esa estrechez se rompe, una capa a la vez, hasta que la Luz vuelve a circular.

Eso es sanación.

Eso es crecimiento.

Eso es despertar de conciencia.

Nada de esto es teoría: es urgente

Hoy más que nunca vivimos rodeados de personas con semillas enormes y vidas mínimas.

Talento, sensibilidad, capacidad… atrapadas en rutinas, miedos y narrativas viejas.

La Kabbalah no te pide creer.

Te pide observar.

Si algo se está rompiendo en tu vida, tal vez no sea el final.

Tal vez sea la señal de que lo creado quiere manifestarse por fin.

La pregunta no es si habrá Plagas.

La pregunta es si las vas a leer como castigo…

o como el recordatorio de que la Creación aún late dentro de ti.

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