Familia bonita de Zohar al Descubierto, antes de cerrar este ciclo quiero decirles algo simple pero muy verdadero: gracias. Gracias por leer, escuchar, cuestionar, sentir… y por atreverse a mirar un poquito más profundo de lo habitual.
El Zohar nos recuerda algo poderoso: la Luz nunca se va, lo que cambia es nuestra capacidad de recibirla. Y este año, con todo y sus vueltas, nos ayudó justo a eso: a agrandar la vasija. A romper ideas viejas, a soltar capas y a darnos cuenta de que el verdadero cambio no empieza afuera, empieza en la conciencia.
Despedir el año no es soltar lo vivido, es revelar la chispa que estaba escondida en cada experiencia. Y comenzar uno nuevo no es pedir milagros, es elegir estar más despiertos, más sensibles y más disponibles para la Luz que ya quiere entrar.
Este nuevo ciclo nos invita a algo muy concreto: abrir el corazón, afinar la intención y caminar con propósito. Hoy es un momento clave, de esos que no se repiten igual, para decidir desde dónde queremos vivir lo que viene.
Gracias por caminar este sendero conmigo.
Que este año nuevo nos encuentre conectados, receptivos y con hambre real de Luz ✨🔥
Abrazo grande.

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