Hay detalles en la Torá que parecen minúsculos, casi insignificantes… hasta que alguien te muestra que ahí está escondida una bomba de sabiduría espiritual. Uno de esos detalles es la palabra “ET” (אֶׄתׄ) con dos puntitos arriba, que aparece justo cuando los hermanos de Yosef van rumbo a Shejem, un momento que termina detonando uno de los episodios más caóticos de toda la narrativa bíblica: su venta como esclavo.
Y aquí viene lo sorprendente: justamente ahí, en una escena aparentemente rota y dolorosa, la Torá pone un pequeño signo que grita algo enorme: la Luz estaba ahí. Siempre estuvo ahí. Incluso cuando nadie lo veía.
Un misterio que el Zóhar abre como si fuera un portal
El Zóhar explica que la palabra et normalmente no tiene un significado directo en español. Es una especie de “marcador gramatical”, un puente silencioso. Pero en este pasaje aparece marcada con dos puntos sobre las letras Álef y Tav, y eso, en el lenguaje espiritual, nunca es casual.
¿Por qué marcar una palabra que técnicamente no “dice” nada?
Porque espiritualmente dice todo.
Et —compuesta por Álef y Tav, la primera y la última letra del alfabeto hebreo— representa simbólicamente la totalidad, el comienzo y el fin, el contenedor de toda la Luz. Cuando el texto le coloca dos puntos arriba, el Zóhar nos está guiñando el ojo: hay un secreto que tienes que ver aquí.
Los dos puntos: señal de una Luz que no se apagó, aunque pareciera todo lo contrario
¿Qué representan esos dos puntos?
Son una marca visual para recordarnos que aunque la escena parece oscura, la Luz no se retiró. No es un símbolo de castigo ni de ausencia divina; al contrario, es una firma silenciosa que dice: “No te confundas. Esto que parece caos está siendo sostenido por la Luz, y será parte de un bien mayor”.
En psicología diríamos que es el equivalente a observar que, incluso en un trauma, la vida activa mecanismos de resiliencia que la persona aún no comprende. El Zóhar lo explica en su lenguaje: la Luz está presente también en los procesos incómodos, en los quiebres, en los momentos que sentimos injustos.
La marca está ahí para que el lector despierte y no interprete ese momento con ojos limitados. Yosef no estaba siendo abandonado: estaba siendo empujado hacia su propósito.
¿Por qué esta señal aparece aquí y no en los demás relatos luminosos?
Y aquí viene lo más fuerte:
La Torá narra muchos eventos donde la Luz estuvo claramente presente —con Abraham, con Isaac, con Jacob— y sin embargo ahí no se colocan puntos sobre et. ¿Por qué?
Porque no necesitaban recordarnos que la Luz estaba actuando. Está clarísimo cuando Abraham recibe promesas, cuando Jacob tiene visiones, cuando el mundo espiritual se abre de forma evidente.
Pero en este episodio… pareciera lo contrario.
Todo indica caos:
celos, traición, violencia, desconexión familiar, un joven arrancado de su hogar. Cualquiera pensaría: “Aquí no hay Luz”.
Justamente por eso, la señal aparece solo aquí: para romper esa percepción errónea. Para que no interpretemos la vida al nivel superficial.
La Luz también está activa en los lugares donde tú jurarías que no.
Cuando la vida se siente como un pozo profundo, “ET” te recuerda que no estás solo
Este pequeño signo sobre la palabra et es un ancla emocional y espiritual. Es una declaración visual que dice:
“Incluso aquí.
Incluso en lo que te duele.
Incluso en lo que no entiendes…
La Luz sigue caminando contigo.”
Es como si el texto nos dijera: no midas tu vida por cómo se ve el momento. Hay cosas que solo se revelan con el tiempo. Yosef tuvo que vivir la caída para convertirse en líder, en canal de bendición, en fuente de alimento y perdón. Y esa historia empieza precisamente cuando parece que Dios lo dejó solo… pero no lo dejó.
Así funciona también nuestro desarrollo personal.
Crecemos cuando aceptamos ver la Luz en lugares donde antes solo veíamos amenaza.
Una invitación urgente para nuestra época
Hoy vivimos en una era donde el caos es rápido, emocional y ruidoso. Por eso entender este misterio ya no es un lujo espiritual; es una necesidad.
Cada vez que atraviesas una crisis, una ruptura, un rechazo, un cambio inesperado, recuerda et. Recuerda esos dos puntitos. Recuerda que la Luz no se retiró: está guiando un proceso que solo vas a entender cuando llegues al otro lado.
La vida te pide algo urgente:
no apagues tu conexión solo porque el momento parece oscuro.
Lo que hoy duele puede ser exactamente lo que te llevará al sitio donde tu alma sí quería estar.

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