Hay textos que te mueven, otros que te abrazan… y luego está Perek Shirá, un capítulo que te despierta de golpe y te recuerda que no estás solo, que estás dentro de un universo vivo, consciente, vibrante, y que tú también formas parte del coro. Y sí, te lo digo así porque a veces lo olvidamos: no eres un observador pasivo del mundo. Eres parte de un canto eterno que comenzó antes de que existiera el tiempo.
Perek Shirá —literalmente “Un capítulo de canto”— es una composición fascinante donde 84 elementos de la naturaleza expresan su propia alabanza al Creador: animales, estrellas, mares, ríos, plantas, desiertos, insectos, luces, sonidos… Todo. Su estructura no es casual: cada criatura “declara” un versículo, ya sea del Tanaj o del Talmud, revelando que todo lo creado tiene voz, función y conciencia espiritual.
Es un texto que te dice, sin anestesia:
“Hermano, hermana, estás rodeado de seres que sí entienden para qué existen. ¿Y tú?”
El Canto Universal: Toda la Creación Reconoce al Creador
Lo impresionante de Perek Shirá no es solo su antigüedad o su belleza poética: es el mensaje central. Toda la creación canta. Todo. Desde la partícula más pequeña hasta la ballena más inmensa. Cada elemento existe en un estado de reconocimiento activo hacia Hashem, cada uno con su versículo asignado, su declaración, su propósito.
Los Sabios enseñan que las criaturas cantan porque perciben la presencia divina en un nivel que nosotros, distraídos por el ego y la prisa, hemos olvidado.
En Perek Shirá, la creación no solo existe: enseña, inspira, recuerda, provoca.
Los cielos declaran.
La tierra agradece.
Los mares rugen alabanzas.
Las estrellas se inclinan.
El desierto florece para anunciarlo.
El rocío bendice.
El gallo despierta al alma dormida.
La hormiga enseña disciplina.
La rana supera al rey David en cánticos.
La ballena recita agradecimiento.
Es un tapiz vivo donde todo vibra en sintonía con la Fuente.
Un Texto Que No Se Lee… Se Sintoniza
Nuestros Jajamim insistieron muchas veces en la grandeza espiritual de Perek Shirá. No es un capítulo opcional o ornamental:
es una tecnología espiritual antigua, un mecanismo de alineación entre la conciencia humana y el diseño divino del universo.
Está escrito que quien lo recita:
Merece protección espiritual. Es bendecido desde los mundos superiores. Sus plegarias reciben impulso. Recibe mérito para aprender, enseñar y cumplir la Torá. Obtiene larga vida. Y alcanza el mérito del Olam Habá.
Es fuerte, sí. Pero tiene sentido:
cuando tú te conectas con el canto de toda la creación, tu alma recuerda su propio canto, ese que a veces queda enterrado bajo preocupaciones, miedos y ruido mental.
Perek Shirá te reubica. Te sacude.
Te dice: “No olvides quién eres. No olvides que tú también puedes cantar.”
El Diálogo Más Antiguo: David y la Rana
Hay una historia increíble y profundamente pedagógica:
Cuando el rey David terminó de escribir los Salmos, sintió una satisfacción legítima… hasta que se encontró con una rana. La rana lo detuvo y le dijo:
“David, yo canto más que tú. Y cada canto mío va acompañado de miles de parábolas.”
Es una escena que rompe el ego.
La rana —una criatura simple, humilde— le recuerda al rey que la creación ya canta desde antes que existiera el lenguaje humano, y que el mundo espiritual está plagado de voces que si escucháramos, nos harían llorar.
Esto no minimiza a David; lo completa.
Le enseña que nadie tiene el monopolio de la espiritualidad.
Le enseña que la humildad es la llave de toda revelación.
Y nos enseña a nosotros que la grandeza no viene de lo que hacemos… sino de cómo nos sumamos al concierto universal.
Cada Ser Revela un Secreto
Los cielos declaran la gloria porque viven en un estado de transparencia espiritual.
La tierra reconoce pertenencia porque sabe que es sostenida.
Las aguas fluyen porque entienden que no son dueñas de su cauce.
El sol y la luna cumplen ciclos perfectos sin competir.
Los animales muestran cualidades humanas elevadas sin perder su esencia.
Los árboles enseñan estabilidad, paciencia y renovación.
Los insectos —los más humildes— declaran sabiduría que muchos humanos olvidamos.
Cada versículo asignado es un espejo.
Perek Shirá es un mapa simbólico del estado ideal del alma: un alma que reconoce su lugar, su misión, su origen y su destino.
El Poder Oculto: Leer Perek Shirá Es Elevar Tu Vibración
Cuando lo recitas, no solo citas versículos:
tu alma se sincroniza con el ritmo de la creación.
Lo que logras:
Activas protección espiritual. Limpias vibraciones negativas. Atraes claridad y orden. Te conectas a la memoria secreta de la creación. Y abres espacio para que tus plegarias sean escuchadas.
Los Sabios dicen que quien se involucra con Perek Shirá merece entrar al Olam Habá y estar protegido del mal.
No porque sea un “amuleto”, sino porque quien aprende a escuchar el canto de la creación, ya no cae tan fácil en la negatividad humana.
El alma que canta no puede ser doblegada.
El Llamado Final: Este Mundo Necesita Que Tú Vuelvas a Cantar
Vivimos en una generación donde el ruido externo ahoga el canto interno.
Donde hay prisa, pero no propósito; acción, pero poca conexión.
Es justo ahora, en esta época, donde Perek Shirá se vuelve urgente.
No es un texto para leer cuando “haya tiempo”.
Es un recordatorio diario de que eres parte de algo mucho más grande.
Todo el universo canta.
La pregunta es: ¿tú ya te uniste al coro?
Hazlo… y cambia tu día.
Hazlo… y cambia tu alma.
Hazlo… y cambia tu destino.
Porque un alma que canta con la creación se vuelve invencible.

Perek Shirá
Los cielos dicen: Los cielos declaran la Gloria de Hashem, y a la obra de sus manos refiere el firmamento. (Salmos 19-2).
La Tierra dice: De Hashem es la Tierra y cuanto hay en ella, el mundo y los que en el habitan (Salmos 24: 1). Y dice: Desde un extremo de la Tierra hemos escuchado cánticos: ¡Gloria al justo! (Isaías 24:16)
El Paraíso dice: Despierta (viento del) norte y ven (viento del) sur; sopla sobre mi jardín para que se esparzan sus fragancias. Vendrá mi amado a su jardín y comerá de sus sabrosos frutos. (Cantar de los cantares 4:16)
El Infierno dice: Porque sació el alma sedienta, y al alma hambrienta llenó de bien. (Salmos 107:9)
El Desierto dice: Se alegrarán el desierto y el yelmo, se regocijará la estepa y florecerá como las azucenas. (Isaías 35:1)
Los Campos dicen: Hashem con sabiduría instaló la Tierra; estableció los cielos con inteligencia. (Proverbios 3:19).
Las Aguas dicen: Por su voz instaló abundantes aguas en los Cielos; hace subir nubes desde el extremo de la Tierra. (Jeremías 51:16).
Los mares dicen: Hashem es poderoso en las alturas, más que el bramido de abundantes aguas y que las rompientes olas de mar. (Salmos 93:4).
Los Ríos dicen: Los ríos batirán palmas y juntos, los montes cantarán. (Salmos 98:8)
Los manantiales dicen: Y cantarán y tocarán la flauta, todos mis pensamientos están en Ti. (Salmos 87:7).
El Día dice: Día tras día vierte la palabra, y noche tras noche revela conocimiento. (Salmos 19:3).
La Noche dice: Proclamar a la mañana Tu bondad y Tu fidelidad por las noches. (Salmos 92:3).
El Sol dice: El sol y la luna se detienen en sus moradas, a la luz de tus flechas pasan, al brillo del fulgor de tu lanza. (Habakuk 3:11).
La Luna dice: Creó la luna para determinar las Festividades y el sol conoce su ocaso. (Salmos 104:19).
Las Estrellas dicen: Tú eres Hashem, Tu solo, Tú hiciste los cielos de los cielos, y todos sus ejércitos; la Tierra y todo cuanto en ella existe; los Mares y todo lo que hay en ellos. Y Tú los sostienes con vida a todos, y el ejército de los Cielos ante Ti se posterna. (Nejemías 9:6).
Los Nubarrones dicen: De las tinieblas hizo Su escondite, alrededor de su cabaña. Oscuridad de aguas, nubes de los cielos. (Salmos 18:12).
Las Nubes de gloria dicen: También en (un día) claro carga una nube, y esparce la nube su lluvia. (Job 37:11).
El Viento dice: Diré al norte, entrega y al sur, no impidas; trae a mis hijos desde lejos y a mis hijas desde los confines de la tierra. (Isaías 43:6).
Los relámpagos dicen: …Hizo los relámpagos que anuncias la lluvia, y hace salir el viento de sus depósitos. (Salmos 135:7).
El Rocío dice: Seré como el rocío para Israel, florecerá como la rosa, extenderá sus raíces como el (cedro del) Líbano. (Oseas 14:6).
Las Lluvias dicen: La lluvia dadivosa derramaste, Hashem; sobre tu Tierra. Cuando languideció Tu heredad, la reanimaste. (Salmos 68:10).
Los Arboles del campo dicen: Entonces cantarán los árboles del bosque delante de Hashem, porque El ha venido para juzgar a la tierra. (Crónicas 1, 16:33).
La Vid dice: Así dijo Hashem: Tal como cuando se encuentra el vino en el racimo, y se dice: no lo destruyan porque hay bendición en él, así haré por causa de mis siervos, a fin de no destruirlos a todos. (Isaías 65:8).
La Higuera dice: Quién cuida la higuera, comerá de su fruto. (Proverbios 27:18).
La Granada dice: Como una granada abierta son tus mejillas, a través de tu velo. (Cantar de los Cantares 4:3)
La Palmera (datilera) dice: El justo florecerá cual palmera; como cedro del Líbano se erguirá. (Salmos 92:13).
La Manzana dice: Como el manzano entre los arboles del bosque, así es mi amado entre los mancebos. A su sombra anhelé estar, y me he sentado. Y su fruto es dulce a mi paladar. (Cantar de los Cantares 2:3).
La Espiga de Trigo dice: Cantico gradual. Desde las profundidades te he invocado, Hashem. (Salmos 130:1).
La Espiga de Cebada dice: Plegaria del necesitado, cuando desfallece, y delante de Hashem derrama su aflicción. (Salmos 102:1).
Las demás Espigas dicen: Vístanse los prados de rebaños, y cúbranse los valles de granos. Gritan de alegría y también cantan. (Salmos 65:14).
Las Verduras del Bosque dicen: Riegas en abundancia sus surcos; haces fluir el agua en sus canales. Tú ablandas (la tierra) con lluvias y bendices su renuevo. (Salmos 65:11).
Las Hierbas dicen: Que la gloria de Hashem sea eterna; que Hashem se regocije en sus obras. (Salmos 104:31).
El Gallo dice: En el momento en que HaKadosh Baruj Hu viene junto a los Justos en el Paraíso, todos los árboles del Paraíso ofrecen sus perfumes, cantan y alaban. Entonces también despierta el gallo y alaba: (Zohar, Vayakhel 195b)
En su primer llamado dice: ¡Alzad, portones, vuestros dinteles! Y se eleven los pórticos del mundo, y vendrá en Rey de la Glorias. ¿Quién es este Rey de la Gloria? Es el D”s fuerte y poderoso, fuerte en la guerra. (Salmos, 24:7-8). En su segundo llamado dice: ¡Alzad, portones, vuestros dinteles y elévense los pórticos del mundo!, y vendrá el Rey de la Gloria. ¿Quién es este Rey de la Gloria? El D”s de los ejércitos, El es el Rey de la Gloria para siempre. (Salmos 24: 9-10). En su tercer llamado dice: Pónganse de pie los justos y ocúpense de la Tora para que sea vuestra renumeración doble en el mundo venidero. En su cuarto llamado dice: Tu salvación de ti espero, Hashem. (Génesis 49:18). En su quinto llamado dice: ¿Hasta cuándo, perezoso, permanecerás acostado? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño (Proverbios 6:9). En su sexto llamado dice: No ames la modorra, no sea que te empobrezcas Abre tus ojos y te saciarás de pan. (Proverbios 20:13). En su séptimo llamado dice: Es tiempo de volver al servicio de Hashem, pues han anulado Tu Torá. (Salmos 119:126).
La Gallina dice: Da sustento a todo ser vivo, porque Su misericordia es eterna. (Salmos 136:25).
La Paloma dice: Como la golondrina y la grulla, así trinaba yo, gemía como paloma. Se elevaron mis ojos hacia Hashem. ¡Oh Señor! Estoy oprimido, dame alivio. (Isaías 38:14).
La Paloma ante HaKadosh Baruj Hu: Amo del Universo, que sea mi sustento de Tu mano amargo como la oliva, y no sea dulce como la miel de mano del hombre. (Masejet Irubin 18b).
El Águila dice: Y Tú, Hashem, D”s de los ejércitos, D”s de Israel, despierta para castigar a todos los pueblos. No te apiades de ningún perverso traidor. Que así sea. (Salmos 59:6).
La Grulla dice: Alaben a Hashem con la lira, entonen para El con el salterio de diez cuerdas. (Salmos 33:2).
El Pájaro dice: También el ave encontró casa, y la golondrina su nido para criar a sus polluelos. Junto a Tus altares, Seños de los ejércitos, mi Rey, mi D”s. (Salmos 84:4).
La Golondrina dice: A fin de que cante en Tu honor sin cesar, D”s mi Señor, por siempre te agradeceré. (Salmos 30:13).
El Vencejo dice: Mi ayuda viene de Hashem, Creador de los Cielos y de la Tierra. (Salmos 121:2).
El Petrel Marino dice: Una luz está sembrada para el justo, y el júbilo para los rectos de corazón. (Salmos 97:11).
El Búho dice: Consolad, consolad a mi Pueblo, dice vuestro D”os. (Isaías 50:1).
La Cigüeña dice: Hablad al corazón de Jerusalem, y anunciadle que completó su tiempo, pes sus pecados han sido perdonados, porque recibió de mano de Hashem el doble por todos sus pecados. (Isaías 40:2).
El Cuervo dice: ¿Quién prepara el alimento para el cuervo, mientras sus polluelos claman a Hashem? (Job 38/41).
El Estornino dice: Su simiente se conocerá entre las naciones y sus descendientes entre los pueblos; cuantos los vieren, los reconocerán como la simiente que bendijo Hashem. (Isaías 61:9).
El Ganso de corral dice: Agradezcan a D”s, anunciad Su Nombre, haced conocer Sus obras. Cantadle, entonadle, hablad de Sus maravillas. (Salmos 105:1-2).
El Ganso silvestre, que vuela en el desierto, al ver a Israel ocupado en la Torá, dice: Una voz clama, preparad en el desierto el camino de Hashem, allanad en el yelmo un sendero para nuestro D”s. (Isasías 40:3). Y al encontrar su alimento en el páramo, dice: Maldito es el hombre que confía en los humanos. Bendito es el hombre que confía en Hashem, y será D”s su confianza. (Jeremías 17:5-7).
Los Polluelos dicen: Confía en Hashem por siempre jamás, porque en D”s, el Eterno, está la fortaleza universal. (Isaías 26:4).
El Buitre dice: Les silbaré y los reuniré, porque los he redimido; y aumentarán en número como solían aumentar. (Zacarías 10:8).
El saltamontes dice: Alzo mis ojos hacia los montes. De ahí provendrá mi ayuda. (Salmos 121:1).
La Langosta dice: Hashem, Tú eres mi D”s. Te enalteceré y alabaré Tú Nombre, pues Tú ha hecho maravillas; Tus consejos de antaño son leales y veraces. (Isaías 25:1).
La Lagartija: Alábenlo con resonantes címbalos. Alábenlo con sonoras trompetas. (Salmos 150:5).
La Mosca dice: Cuando Israel no está ocupado en la Tora, una voz dice: ¡Proclama! Y dice: ¿Qué he de proclamar? Toda carne es pasto y toda su gracia es como la flor del campo. El pasto se seca, la flor se marchita. Mas la palabra de Hashem permanecerá eternamente. (Isaías 40:6-8). Crearé una nueva expresión de los labios; Paz, Paz para el lejano y para el cercano, dice Hashem; y lo sanaré. (Isaías 57:19).
Los Grandes Animales Marinos dicen: Alaben a Hashem desde la Tierra, los grandes animales marinos y todos los abismos. (Salmos 148:7).
La Ballena dice: Dad gracias a Hashem por Su bondad; pues Su misericordia es eterna. (Salmos 136:1).
Los Peces dicen: La voz de Hashem está sobre las aguas. Resuena el D”s de la Gloria. D”s está sobre abundantes aguas. (Salmos 29:3).
La Rana dice: Bendito sea el Nombre de la Gloria de Su Reino, por siempre jamás. (Talmud, Masejet Pesajim 56´).
Los Ovinos puros dicen: ¿Quién es como Tú entre los poderosos, Hashem? ¿Quién es como Tu poderoso en la santidad, magnifico en la alabanza, hacedor de maravillas. (Éxodo 15:11).
Los Vacunos puros dicen: Cantad a Hashem, nuestra fortaleza, alcen voz de júbilo al D”s de Yaacob. (Salmos 81:2).
El Animal menor impuro dice: Hashem hace bien a los buenos, y a los rectos de corazón. (Salmos 125:4).
El Ganado mayor impuro dice: Cuando comas el fruto de tu trabajo, serás feliz y será bueno para ti. (Salmos 128:2).
El Camello dice: El Eterno rugirá desde las alturas y desde las alturas y desde Su Santa Morada hará sonar Su Voz. Su rugido reverbera desde la profundidad de Su Morada. (Jeremías 25:30).
El Caballo dice: He aquí, así como los ojos de los siervos miran la mano de su amo, y así como los ojos de la sierva miran la mano de su ama, así nuestros ojos miran al Eterno, nuestro D”s, hasta que nos prodigue Su favor. (Salmos 123:2).
La Mula dice: Todos los reyes de la Tierra Te reconocerán, Hashem, pues han escuchado los dichos de Tu boca. (Salmos 138:4).
El Asno dice: Tuya, oh D”s, es la grandeza, y el poder, y la majestad, y la victoria y la gloria. Porque todo lo que está en los Cielos y en la Tierra (es Tuyo). Tuyo, Hashem, es el reino y Tú eres exaltado como el soberano de todo. (Crónicas 1,29:11).
El Toro dice: Entonces Moshé y los Hijos de Israel entonaron este cántico al Eterno, diciendo: Cantaré al Eterno pues ha triunfado. Al caballo y a su jinete arrojó al mar. (Éxodo 15:1).
Los Animales Salvajes dicen: Bendito sea El que es bondadoso y hace el bien.
El Ciervo dice: Y yo cantaré Tu fuerza y celebraré en la mañana Tu piedad, pues fuiste para mi refugio y amparo el día de mis penurias. (Salmos 59:17).
El Elefante dice: Cuán grandes son tus obras, oh D”s, y tus pensamientos, cuán profundos. Salmos 92:6).
El León dice: El eterno saldrá como un hombre poderoso, provocará celos como un guerrero. Alzará Su Voz, y rugirá, y prevalecerá sobre Sus enemigos. (Isaías 42:13).
El Oso dice: Eleven sus voces el desierto y sus ciudades, y los aduares que habita Kedar. Canten los habitantes de la toca, alcen su grito desde la cumbre de los montes. Tributen gloria al Eterno, y declaren sus loas en las islas. (Isaías 42:11,12).
El Lobo dice: En toda querella de mala fe, por un buey, un asno, un cordero, una prenda, por toda cosa perdida sobre la que dijere: Esto es así, el pleito de ambos litigantes se presentará ante los jueces. El condenado por los jueces pagará el doble a su contrincante. (Éxodo 22:8).
El Zorro dice: ¡Ay de quien construye su casa sin justicia y sus cámaras sin equidad; del que aprovecha el servicio de su prójimo sin salario y no le paga por su trabajo! (Jeremías 22:13).
El Galgo dice: Regocíjense, los justos en Hashem. La alabanza es hermosa para los rectos. (Salmos 33:1).
El Gato dice: Perseguiré a mis enemigos hasta alcanzarlos, y no volveré atrás hasta acabarlos. (Salmos 18:38).
Los Reptiles dicen: Regocíjese Israel en su Creador, alégrense los hijos de Zion en su Rey. (Salmos 149:2).
Los Grandes Reptiles dicen: Tu mujer será como la viña fructífera en el interior de tu casa. Tus hijos serán como retoños de olivo, en torno a tu mesa. (Salmos 128:3).
La Serpiente dice: El Eterno sostiene a todos los que caen, y levanta a los oprimidos (encorvados). (Salmos 145:1).
El Alacrán dice: Hashem es bueno con todos, y su misericordia se extiende sobre toda su obra. (Salmos 145:9).
El Caracol dice: Que se deshagan como el caracol que pasa, como feto abortado que no ve el sol. (Salmos 58:9).
La Hormiga dice: Observa a la hormiga, perezoso, considera sus caminos y sé sabio. (Proverbios 6:6).
El Ratón dice: Tú eres justo en todo lo que nos ha sobrevenido puesto que Tú obraste con verdad y nosotros con maldad. (Nejemías 9:33).
El Topo dice: Toda alma alabe a Hashem. Haleluia. (Salmos 150:6).
Los Perros dicen: Venid, postrémonos e inclinémonos. Arrodillémonos delante de Hashem, nuestro Creador. (Salmos 95:6).
Rabbi Yeshaya, alumno de Rabbi Janina ben Dosa, ayunó ochenta y cinco ayunos. Dijo, los perros, sobre los que está escrito “los perros son voraces, no conocen satisfacción” (Isaías 56:11), ¿merecen elevar un cántico? Un ángel de los cielos le respondió, y dijo: Isaías, ¿hasta cuando ayunarás por esto? Es un voto del Santo, Bendito Sea; desde el día en qué revelo Su secreto al Profeta Habacuc, no le ha revelado este asunto a nadie en el mundo.
Mas dado que tú eres el discípulo de un gran hombre, fui enviado desde los cielos para asistirte.
Dijeron que sobre los perros está escrito: “Ningún perro afilará su lengua contra los Hijos de Israel! (Exodo 11:7). Mas aún, merecieron que las pieles sobre las que se escriben Tefilin, Mezuzot y rollos de Torá, sean curtidas con sustancias de sus cuerpos. Por este motivo, merecen elevar un cántico. Y con respecto a tu pregunta, retráctate y no continúes de esta manera, como está escrito: “El que cuida su boca y su lengua, preserva el alma de penurias”. (Proverbios 21:23). (Yalkut Shimoni, Bo 187). Bendito sea Hashem desde Sión, que reside en Yerushalaim, Haleluia. Bendito dea Hashem, el Eterno, D”s de Israel, solo El, Hacedor de maravillas. Y bendito sea el Nombre de Su Gloria, Su Gloria llenará toda la tierra. Amén y amén.
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