Te cuento algo que, la primera vez que lo leí, me cimbró por dentro. El Midrash dice que cuando Rivká estaba embarazada de Yaakov y Esav, cada vez que pasaba frente a un lugar de luz —una casa de estudio, un espacio de santidad— el bebé que sería Yaakov empujaba para salir. Pero cuando pasaba frente a un lugar de idolatría o impureza, el que sería Esav empujaba.
Y aunque parece un relato místico, en realidad está describiendo algo que tú y yo vivimos todos los días: esa sensación de estar jalado en dos direcciones al mismo tiempo, entre lo que te eleva y lo que te distrae, entre lo que te expande y lo que te encadena, entre lo que te hace bien y lo que solo te calma unos minutos.
Por eso quiero compartirte esta enseñanza con cariño: porque sé que estás en un camino de crecimiento, y entender esta batalla interna cambia la manera en que te ves y te tratas.
🌟 La pelea en el vientre no es historia… es psicología espiritual
El Zóhar explica que esta lucha no empezó en Rivká: empezó en el alma humana.
Dentro de ti viven dos impulsos: uno que busca elevarse y otro que quiere lo inmediato.
Uno que quiere construir y otro que quiere consumir.
Uno que quiere claridad y otro que quiere anestesia.
No es que uno sea santo y el otro malévolo.
Los dos cumplen funciones importantes.
Lo que realmente determina tu camino es a cuál le das más espacio en tu conciencia.
Y eso, chatito, es profundamente liberador: no estás fallando, estás siendo humano.
🔥 Cuando la vida te jala hacia arriba… y hacia abajo al mismo tiempo
A veces sientes ganas de meditar, estudiar, entrenar, crear, sanar…
y a la vez te da por procrastinar, dudar, autosabotearte o buscar escapes rápidos.
No es incoherencia.
Es Rivká por dentro.
En desarrollo humano lo llaman ambivalencia.
La Kabbalah lo llama “batalla entre líneas”.
Pero ambas enseñan lo mismo: no estás dividido por maldad, sino por propósito.
Tu alma quiere crecer.
Tu cuerpo quiere protegerse del esfuerzo y del cambio.
Y no tienes que apagar ninguna fuerza; solo necesitas aprender a dirigirlas.
🌱 ¿Qué aprendemos de Rivká? Una enseñanza de oro
Rivká no pidió que uno de los bebés desapareciera.
No pidió que la lucha se detuviera.
Ella pidió comprensión.
Y eso mismo puedes hacer tú.
Puedes pedir claridad para entender qué parte está empujando en ti y por qué.
Puedes darte permiso de sentir la contradicción sin castigarte.
Puedes observar tus impulsos sin juzgarte, como quien mira el clima antes de salir de casa.
Hay momentos en los que tu Yaakov interior quiere algo más elevado…
y momentos en los que tu Esav interior quiere refugio y placer inmediato.
Ambos están diciendo: “Te estoy cuidando… pero de forma diferente”.
Cuando los ves así, con cariño y sin guerra, tu camino se vuelve más ligero.
⚡ La urgencia espiritual de hoy: decidir desde conciencia, no desde impulso
Si algo nos enseña esta parte de la Torá es que la batalla no se detiene, pero tú sí puedes aprender a elegir desde tu centro.
Hoy, no mañana, es un buen día para:
escuchar qué parte de ti está hablando, elegir la voz que te hace crecer, abrazar tus contradicciones sin culpas, y avanzar con pasos conscientes, no automáticos.
Cuando eliges aunque sea un 1% de luz en medio del ruido, tu vida cambia.
Y cuando tú cambias, tu mundo cambia contigo.

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