Hay algo profundamente liberador cuando descubres que no estás roto… solo estás dividido. Sí, así como lo lees. Todos cargamos dentro una especie de “doble programación”: una parte que nos jala hacia la luz, la verdad y el crecimiento, y otra parte que nos empuja a lo inmediato, lo impulsivo, lo que se siente rico pero nos deja vacíos.
Esta dualidad no es un error de diseño; es la base de tu fuerza espiritual.
Por eso quiero compartirte esta reflexión, porque sé que igual que yo, tú también estás buscando entenderte mejor, vivir con más claridad, armonía y propósito, y elegir tu mejor versión sin pelearte contigo mismo.
🌟 Yaakov: tu yo elevado, el que busca Luz y coherencia
El Zóhar describe a Yaakov como “Ish Tam, yoshev ohalim”: un hombre íntegro, que habita en tiendas, es decir, en espacios de estudio, conciencia y quietud interior.
Pero este Yaakov no es un personaje allá lejos: es tu parte luminosa, la que quiere avanzar, sanar, estudiar, entender y crecer.
Es ese impulso interno que te dice:
“Haz las cosas bien.” “Sé honesto contigo.” “Aprende algo nuevo.” “No te engañes.” “Busca aquello que te expanda el alma.”
En psicología, esta parte sería tu “Yo maduro”, tu centro, tu brújula interna.
Y lo hermoso es que cuando eliges a Yaakov, no te vuelves rígido ni perfecto; simplemente te alineas. Te vuelves más tú. Más auténtico. Más capaz de vivir tu verdad sin máscaras.
🔥 Esav: tu fuerza instintiva, la que quiere sentir todo ya
Por otro lado está Esav, descrito como “Ish Sade”: hombre del campo, cazador, rápido, práctico, explosivo, impulsado por deseos y emociones intensas.
Esav no es “el malo”.
Es tu parte vital, intensa, apasionada, la que quiere disfrutar, sentir, probar, experimentar. Es la energía de Maljut, el mundo físico, lo tangible, lo inmediato.
Es esa voz interna que dice:
“Lo quiero ahorita.” “¿Para qué esperar?” “Quiero placer, quiero movimiento, quiero intensidad.” “Ya me cansé, ya me dolió, ya me aburrí.”
Es puro fuego.
Y ¿sabes qué? Ese fuego lo necesitas.
Sin Esav no hay fuerza, no hay deseo, no hay impulso para hacer que las cosas pasen.
⚔️ La batalla interna: el alma en medio de dos grandes fuerzas
La Kabbalah explica que Yaakov y Esav no pelearon solo en el vientre de Rivká.
Siguen peleando dentro de ti.
Todos los días.
A cada decisión.
Y lejos de ser una lucha dañina, esta tensión es lo que te mantiene vivo, despierto y en movimiento.
Tu parte espiritual (Yaakov) quiere elevar tus acciones.
Tu parte material (Esav) quiere disfrutarlas.
La clave no es eliminar una… sino unirlas.
Cuando Yaakov guía y Esav impulsa, tu vida fluye con una potencia impresionante.
Cuando Esav domina y Yaakov se apaga, te sientes perdido, cansado, desconectado.
El Zóhar lo dice así —y el texto que me compartiste también lo enseña—:
la victoria depende de reconocer la batalla y elegir conscientemente.
No desde el juicio.
No desde la culpa.
Sino desde la comprensión y el cariño hacia ti mismo.
🌱 ¿Por qué te cuento todo esto?
Porque todos, absolutamente todos, tenemos momentos en los que sentimos que avanzamos y retrocedemos al mismo tiempo.
Momentos en los que queremos hacer las cosas bien… pero también queremos lo fácil.
Y no estás mal por eso. Estás vivo. Estás humano.
Bereshit no te cuenta una historia antigua.
Te está describiendo por dentro.
Y cuando entiendes esto, empiezas a tratarte con más compasión, más paciencia y más honestidad.
Empiezas a ver que tu trabajo espiritual no es ser perfecto… sino elegir, una y otra vez, la parte que te suma, que te sostiene, que te hace brillar.
⚡ Cierre: Elige tu luz… hoy
Si hay algo urgente aquí, es solo esto:
no dejes que tu vida se decida sola.
Tú decides qué voz escuchas.
Tú decides si hoy actúa Yaakov o Esav.
Tú decides si tu energía se desperdicia… o se transforma.
Y si hoy eliges un poquito más de Luz, un poquito más de conciencia, un poquito más de verdad… créeme: tu mundo cambia.
Y cuando cambia tu mundo, cambia el de todos los que te rodean.

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