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✨“El Secreto del Principio: Por qué la Torá Empieza con la Creación y no con un Mandamiento”✨

Cuando abrimos la Torá y leemos Bereshit Bará Elohim, algo poderoso ocurre: no estamos leyendo simplemente el inicio de un libro, sino el momento exacto donde comienza la conciencia. El Zóhar enseña que el propósito de la Torá no es contarnos una historia antigua, sino revelarnos la voluntad de Hashem, mostrar cómo la Luz divina…

Cuando abrimos la Torá y leemos Bereshit Bará Elohim, algo poderoso ocurre: no estamos leyendo simplemente el inicio de un libro, sino el momento exacto donde comienza la conciencia. El Zóhar enseña que el propósito de la Torá no es contarnos una historia antigua, sino revelarnos la voluntad de Hashem, mostrar cómo la Luz divina se expresa en el mundo físico. No empieza con una ley o un “haz esto” o “no hagas aquello”, porque la Torá no busca primero obediencia, sino comprensión. Antes de cualquier mandamiento, Hashem nos revela quién es Él: el Creador de todo, la raíz de toda existencia, el que da sentido a la vida misma.

Imagina que la Torá comenzara con reglas sin presentarte primero a Quien las dicta. No habría relación, no habría amor, ni conexión. Hashem, en Su sabiduría, inicia la Torá con el relato de la creación para mostrarnos su intención: enseñarnos que el orden espiritual y físico del universo tiene propósito, que nada es casual, y que detrás de cada partícula de realidad hay una Voluntad que la sostiene. Como dice el Zóhar, “la Torá y el Santo, bendito sea Él, son Uno”, porque la Torá es la forma visible de Su voluntad invisible.

Rashi lo explica con claridad: la Torá comienza con la Creación para que el mundo entero sepa que Hashem es el Amo del universo. Si todo lo que existe fue hecho por Él, entonces Él decide cómo se reparte, cómo se organiza y qué pueblo custodia qué misión. No se trata de política ni de poder humano: se trata de soberanía espiritual. Israel no es “propietario” de la tierra por conquista, sino porque el Creador mismo la entregó como herencia a quienes deben traer Luz a través de ella. La Tierra de Israel es un símbolo vivo del vínculo entre cielo y tierra; es el espacio donde la voluntad divina se expresa en la materia.

En el pensamiento cabalístico, Bereshit no significa simplemente “en el principio”, sino “por el principio”, es decir, por la sabiduría divina. La Creación no fue un acto impulsivo, sino un acto de amor y orden. Hashem no necesitaba el mundo; el mundo necesitaba a Hashem. Por eso la Torá comienza mostrando Su poder creativo, Su benevolencia, Su deseo de compartir la Luz. El Zóhar dice que la Luz Original fue escondida para los justos, porque el propósito de la vida humana es revelar poco a poco esa Luz a través de nuestras acciones, pensamientos y palabras.

Y aquí está el punto más profundo: el propósito de la Torá es ayudarte a recordar que tu alma fue creada con un propósito. No naciste para vagar sin dirección, sino para ser un canal de Luz, una extensión del deseo de Hashem de compartir bondad. Cuando estudias la Torá, no estás leyendo historia, estás sintonizando la frecuencia del universo. Cada palabra hebrea vibra con energía creadora. Cada enseñanza busca despertarte, hacerte recordar que en tu interior hay una chispa del mismo poder que dijo “Haya Luz”.

Hoy más que nunca, necesitamos volver a ese principio. Vivimos en un mundo donde la confusión y la prisa han reemplazado el silencio interior. Donde muchos olvidan que hay un orden detrás del caos. La Torá comienza con la Creación para recordarnos que toda vida tiene un origen divino y que nada escapa a la voluntad del Creador. Si comprendemos eso, podemos vivir en armonía con el universo y con nosotros mismos.

Así que, la próxima vez que leas Bereshit, no lo veas como el inicio de un texto antiguo, sino como el recordatorio de que cada día puede ser un nuevo principio. El Creador sigue creando a través de ti, a través de tus pensamientos, tus decisiones y tus actos de bien. La Torá no empieza con mandamientos porque antes de hacer, necesitamos ser: seres conscientes de la Luz, del amor y del propósito que da vida al mundo entero.

Hashem sigue preguntando, igual que en el Edén: “¿Dónde estás?”. La respuesta está en volver al principio. Volver a Bereshit. Volver a la Luz.

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