Cada año, el calendario espiritual nos regala una oportunidad única para volver a empezar, y esa oportunidad se encuentra entre Rosh HaShaná y Yom Kippur. Justo en medio de estos dos momentos trascendentales, leemos la parashá Haazinu, una de las piezas más profundas y poéticas de toda la Torá. No es casualidad que coincida con el Shabbat Shuvá, conocido como el “Shabbat del Retorno”. En este día, las palabras de Haazinu nos sacuden, nos invitan a escuchar y a mirar hacia adentro con total honestidad.
La lectura de Haazinu no es un simple recordatorio histórico; es un espejo que refleja quiénes hemos sido y quiénes queremos llegar a ser. Rosh HaShaná nos despierta con el sonido del shofar, nos recuerda que el tiempo no es eterno y que cada decisión cuenta. Pero Yom Kippur es la prueba máxima: el día en el que se decide si de verdad estamos dispuestos a dejar atrás el caos y a conectar con la Luz. Haazinu aparece justo ahí, como un puente, como esa voz que nos dice: “Todavía estás a tiempo de regresar”.
El texto comienza llamando al cielo y a la tierra como testigos, como si nos quisiera dejar claro que el retorno (teshuvá) no es solo una cuestión personal y privada, sino una responsabilidad cósmica. Cuando nos transformamos, transformamos al mundo que nos rodea. Si volvemos al bien, la creación entera se ordena un poco más. Y aquí está lo poderoso: no importa cuánto nos hayamos desviado, Haazinu nos asegura que siempre existe un camino de regreso, siempre hay lugar para empezar otra vez.
Los sabios explican que en Shabbat Shuvá el alma está más sensible, más abierta. Es como si se corriera un velo y la voz de lo Alto pudiera llegar más fácil a nuestros corazones. Por eso, este Shabbat es una oportunidad que no deberíamos desperdiciar. Quien realmente se detiene a reflexionar, quien aprovecha estas lecturas para identificar sus bloqueos y sus sombras, carga de fuerza su vasija para recibir toda la Luz de Yom Kippur.
Podemos verlo en la práctica: personas que hacen un esfuerzo sincero en estos días logran romper ciclos que parecían imposibles. Historias de reconciliaciones familiares, de vicios que se abandonan, de corazones endurecidos que por fin se ablandan. La tradición está llena de ejemplos de cómo un verdadero retorno cambia destinos enteros. Y eso es porque Haazinu no solo se lee, se escucha con el alma.
Hoy más que nunca necesitamos esa fuerza. Vivimos en un mundo cargado de distracciones, juicios y ruido interno. Y, sin embargo, Haazinu nos recuerda que basta con detenernos, escuchar y dar un paso de regreso hacia nuestra esencia. Ese paso puede ser la diferencia entre repetir el mismo año de siempre o abrirnos a un ciclo completamente nuevo, lleno de claridad y bendiciones.
El llamado está aquí y ahora. La puerta de Yom Kippur se abrirá pronto, pero solo aquellos que hayan hecho el trabajo interno podrán cruzarla con plenitud. Escuchar Haazinu en Shabbat Shuvá es, en realidad, escuchar la voz del Creador pidiéndonos que volvamos a casa. No dejemos pasar esta oportunidad: es nuestra semana para decidir si queremos ser espectadores del cambio o protagonistas de nuestra propia renovación.

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