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Vaiélej: La Puerta Oculta para Reiniciar el Alma

Cada año, cuando se acerca Rosh Hashaná y Yom Kippur, la lectura de la Parashat Vaiélej aparece en el calendario como un recordatorio silencioso pero poderoso. No es casualidad que esta sección de la Torá, la más corta de todas con apenas 30 versículos, sea leída justo en los días previos a los momentos más…

Cada año, cuando se acerca Rosh Hashaná y Yom Kippur, la lectura de la Parashat Vaiélej aparece en el calendario como un recordatorio silencioso pero poderoso. No es casualidad que esta sección de la Torá, la más corta de todas con apenas 30 versículos, sea leída justo en los días previos a los momentos más intensos de introspección y corrección espiritual. En su brevedad está guardado un océano de sabiduría: menos palabras, más esencia; menos forma, más Luz.

Vaiélej nos invita a detenernos y preguntarnos: ¿qué estamos arrastrando del año que termina y qué queremos sembrar en el año que viene? Según la Kabbalah, este es el instante en que el universo abre un portal para limpiar la pizarra de la negatividad acumulada y permitirnos escribir una historia distinta. El Zohar explica que la energía de estas semanas no está diseñada solo para el arrepentimiento ritual, sino para reconectar con la raíz misma de nuestra alma, con aquello que olvidamos cuando la rutina nos devora.

El arrepentimiento, la teshuvá, no significa culparse ni revolcarse en la culpa, sino regresar al origen, volver a casa, regresar a la chispa divina que siempre está intacta en nuestro interior. Como decía Rav Brandwein, no se trata de vivir en un Jardín del Edén lejano, sino de hacer florecer el Jardín del Edén dentro de nosotros. Y ese es el llamado de Vaiélej: caminar hacia adentro, reconocer lo que nos aparta de la Luz y, con valentía, soltarlo.

La limpieza espiritual del año no es un ejercicio simbólico ni un mero formalismo. Es un acto de higiene del alma, tan necesario como respirar. Imagina comenzar un nuevo ciclo cargando con viejas culpas, resentimientos o miedos: sería como estrenar una casa sin limpiar el polvo del pasado. Rosh Hashaná y Yom Kippur son las llaves, pero Vaiélej es la puerta que nos recuerda que sí es posible empezar de nuevo, con claridad y fuerza renovada.

Hoy más que nunca, en un mundo que nos arrastra a la distracción y al exceso, esta lectura nos recuerda que el verdadero trabajo está en regresar a lo esencial. No dejes que estas semanas pasen de largo. Abre el libro, conecta con la energía de Vaiélej, y permite que tu alma se reinicie. Porque el momento de soltar lo viejo y abrazar lo nuevo no es mañana ni el próximo año. Es ahora.

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