Cada año llega un momento especial en el calendario kabbalístico: Tishré, el mes de Libra. No es casualidad que este signo se represente con una balanza. Así como en el pasado se colocaban piedras en un lado y objetos en el otro para medir con exactitud, en este mes nuestras acciones son evaluadas: lo bueno, lo malo, lo que dimos y lo que dejamos de dar. La pregunta que flota en el aire es clara: ¿de qué lado se inclina tu balanza?
Libra, llamado Mozenáim en hebreo, nos recuerda que el universo siempre busca equilibrio. En Rosh Hashaná se nos da la oportunidad de reiniciar y decidir cómo queremos que se escriba nuestro año. La tradición dice que se define “quién vivirá y quién morirá, quién será rico y quién pobre”. Pero más allá de lo literal, lo que se mide es nuestra capacidad de crecer, transformar y conectar con la Luz.
El signo de Libra fue creado por la letra hebrea Lámed, única en elevarse por encima de la línea, como un recordatorio de que podemos construir un puente entre lo físico y lo espiritual. Los Libra, y en realidad todos los que nos conectamos con este mes, estamos llamados a aprender, a cuestionar, a elevarnos más allá de lo obvio. Es un mes de estudio, reflexión y, sobre todo, corrección.
El planeta que lo rige es Venus (Nóga), asociado con el amor, el arte, el dinero y las relaciones. No es raro que las personas Libra sean vistas como románticas, sensibles y con un gran sentido de la belleza. Pero este regalo también implica responsabilidad: usar el amor no solo para seducir o complacer, sino para compartir y transformar. Usar el dinero no solo para recibir, sino también para dar y sembrar.
No podemos olvidar que los primeros diez días de Libra, conocidos como Los Diez Días del Arrepentimiento, son una ventana espiritual única. Oración, arrepentimiento y caridad son herramientas que equilibran cualquier negatividad y abren caminos de bendición. Es la temporada para poner la balanza a tu favor, pero depende de tu esfuerzo, tu conciencia y tu voluntad de cambiar.
Los retos de Libra son claros: dificultad para tomar decisiones, tendencia a ocultar emociones, miedo a las críticas y un toque de frivolidad en el amor. Pero cada desafío trae consigo una llave: aprender a confiar en la intuición, expresar sentimientos en lugar de guardarlos, aceptar críticas como combustible para crecer y, sobre todo, abrir el corazón de verdad.
Este mes no se trata solo de los nacidos bajo el signo, sino de todos nosotros. Libra nos enseña que el equilibrio es un arte y que nuestra vida depende de las decisiones que tomamos y de la capacidad de compartir lo que somos. Aprovechar este tiempo es decidir conscientemente hacia dónde se inclina tu balanza. Porque la oportunidad está aquí, ahora, y no vuelve hasta dentro de un año.

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