,

¿Dónde está la Luz que viniste a revelar?

Cada persona nace con un propósito único: revelar una porción de Luz que nadie más puede manifestar en este mundo. La pregunta que todos tendremos que responder algún día no será qué tanto acumulamos, ni cuánto reconocimiento recibimos, sino algo mucho más profundo: ¿dónde está la Luz que estabas destinado a revelar? Imagina llegar a…

Cada persona nace con un propósito único: revelar una porción de Luz que nadie más puede manifestar en este mundo. La pregunta que todos tendremos que responder algún día no será qué tanto acumulamos, ni cuánto reconocimiento recibimos, sino algo mucho más profundo: ¿dónde está la Luz que estabas destinado a revelar?

Imagina llegar a la “corte celestial” y escuchar: “¿Dónde están las oportunidades que dejaste pasar? ¿Dónde está el amor que podías haber compartido, los talentos que pudiste desarrollar, la sabiduría que debías transmitir?”. La verdadera tragedia no es equivocarse, sino vivir por debajo de nuestro potencial, ocultando la Luz que nos fue confiada.

La historia del Natziv lo ilustra con fuerza: un niño distraído y sin interés en los estudios que, al sentir el dolor de su madre, decidió cambiar. Ese momento de empatía despertó en él la grandeza que tenía dormida. De haber seguido igual, habría sido una buena persona, sí, pero habría dejado ocultos los libros que estaba destinado a escribir y a los miles de alumnos que debía guiar. Su destino era mucho más grande que lo que él mismo imaginaba.

Y eso mismo ocurre con nosotros. Cada vez que justificamos no actuar, cada vez que nos conformamos, estamos perdiendo la oportunidad de entregar al mundo lo que solo nosotros podemos dar. La Luz no se manifiesta sola: necesita de nuestras decisiones, de nuestra constancia, de nuestra certeza.

Hoy más que nunca debemos hacernos esta pregunta con honestidad: ¿qué Luz me corresponde revelar y qué estoy haciendo con ella? No hay peor infierno que descubrir demasiado tarde lo que pudimos haber hecho y no hicimos. El tiempo es ahora, porque la Luz que no revelamos se pierde en el silencio. Nuestra misión es demasiado valiosa para dejarla pendiente.

Tags:

Deja un comentario