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Superando el Tikkún: cómo liberarte de tus cadenas invisibles

La Parashá Ki-Tavó contiene un detalle que parece técnico, pero en realidad es profundamente revelador. Tiene 122 versículos, un número que en guematría corresponde a la palabra hebrea LeÄvadav, que significa “a sus esclavos”. Nada es casualidad: este código nos recuerda que todos venimos a este mundo siendo esclavos de algo. El Zóhar enseña que…

La Parashá Ki-Tavó contiene un detalle que parece técnico, pero en realidad es profundamente revelador. Tiene 122 versículos, un número que en guematría corresponde a la palabra hebrea LeÄvadav, que significa “a sus esclavos”. Nada es casualidad: este código nos recuerda que todos venimos a este mundo siendo esclavos de algo.

El Zóhar enseña que no llegamos vacíos a la vida, sino cargando un equipaje espiritual. Son asuntos pendientes, lecciones no aprendidas, heridas no sanadas de vidas pasadas que siguen pidiendo resolución. Este peso invisible se convierte en cadenas que limitan nuestro crecimiento. Algunos son esclavos de sus miedos, otros de sus deseos, otros de la opinión ajena o de las heridas familiares. Cada quien sabe, en lo profundo de su corazón, qué lo mantiene atado.

Aquí la Torá no se presenta como un libro de historias antiguas, sino como un espejo y una llave. Escuchar Ki-Tavó y conectarnos con su lectura nos da la oportunidad de identificar esas ataduras. Es como encender una lámpara en una habitación oscura: de pronto, lo que estaba oculto se revela y podemos empezar a trabajar en romper esos grilletes.

La enseñanza es clara: nadie está exento de estas cadenas, pero todos tenemos la posibilidad de liberarnos. La valentía no está en negar nuestra esclavitud, sino en reconocerla. Solo así podemos transformarla. Y la herramienta es la conexión espiritual, la lectura de la Torá y la conciencia que nos lleva a elegir la libertad interior sobre la repetición automática de patrones.

El tiempo es ahora. Cada día que dejamos pasar sin enfrentar lo que nos ata es un día más de esclavitud. Ki-Tavó nos da la oportunidad de mirar esas cadenas y comenzar a soltarlas, paso a paso, hasta vivir con la libertad que nuestra alma anhela. No dejes que tu equipaje espiritual siga marcando tu camino: tienes la llave en tus manos, úsala hoy .

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