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Elul: Cuando el corazón aprende a no separarse

El mes de Elul llega cada año como una oportunidad única para despertar un deseo profundo: acercarnos a la Luz. No es un mes cualquiera en el calendario, es el tiempo en el que resuena la frase del Cantar de los Cantares: “Yo soy de mi Amado y mi Amado es mío”. Esta no es…

El mes de Elul llega cada año como una oportunidad única para despertar un deseo profundo: acercarnos a la Luz. No es un mes cualquiera en el calendario, es el tiempo en el que resuena la frase del Cantar de los Cantares: “Yo soy de mi Amado y mi Amado es mío”. Esta no es solo poesía, es una declaración de intención. Elul nos recuerda que el primer paso siempre lo damos nosotros: cuando nos movemos hacia la Luz, la Luz se mueve hacia nosotros.

Una de las historias más bellas que reflejan este poder es la de Rav Zusha y Rav Elimélej. En uno de sus viajes, Zusha llegó a casa de un zapatero cuyo Shabbat parecía vacío de espiritualidad: oraciones rápidas, rituales sin alma, un descanso superficial. Zusha no entendía por qué lo habían enviado allí. Pero el tercer día descubrió el secreto: aquel zapatero era, en realidad, uno de los 36 Tzaddikim ocultos que sostienen el mundo. El simple hombre que parecía indiferente guardaba una Luz inmensa que se revelaba en silencio.

El desenlace de la historia muestra algo aún más profundo. Zusha, a pesar de las consecuencias, decidió compartir con su hermano lo que había visto, porque para él no había posibilidad de separación: su hermano era parte de sí mismo. Prefirió arriesgarse a un castigo antes que romper la unidad entre ellos. Esa es la esencia de Elul: un amor recíproco, sin fisuras, donde el otro se convierte en parte de nuestro propio ser.

La enseñanza es clara: si no estamos dispuestos a darlo todo por quienes amamos, todavía hay separación. Y donde hay separación, la Luz no fluye con plenitud. Elul nos invita a trabajar esa conciencia de unidad, a sentir que nuestra familia, nuestros amigos e incluso la humanidad entera son parte de un solo corazón.

Hoy más que nunca necesitamos esta visión. Vivimos en tiempos en que la división parece la norma, pero Elul nos recuerda que la verdadera espiritualidad comienza con la conexión sin condiciones. El mes pasa rápido, y cada día es una puerta que se cierra si no la atravesamos. No dejes que este tiempo se te escape: despierta el amor que no conoce separación y prepárate para recibir la Luz de un nuevo año.

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