Todos necesitamos recargar baterías. Así como el cuerpo pide descanso después de una semana de trabajo, el alma también suplica un espacio donde volver a encenderse. Y aquí está el valor que quiero compartir contigo: la lectura de la Torá en Shabbat es ese cargador espiritual que todos tenemos al alcance. No es un lujo, es una necesidad que, si la atendemos, nos devuelve paz, claridad y fuerza para la semana que viene.
Sin esa conexión semanal con la Torá, la vida se vuelve más pesada y el corazón más vulnerable a la negatividad. El Zóhar enseña que la Torá es “toda la vida, toda la libertad y toda la bondad”, y que escucharla en Shabbat abre un canal directo a la Luz del Creador. No se trata solo de leer un texto, sino de enchufarnos a una fuente de energía que nos recuerda quiénes somos en esencia.
Generación tras generación, millones de personas en todo el mundo han encontrado en Shabbat un refugio y en la lectura de la Torá un motor para sus vidas. No es teoría, es experiencia comprobada: comunidades enteras sobreviven y prosperan gracias a ese ritual que, más allá de lo religioso, tiene un efecto emocional, mental y espiritual innegable.
A veces llegamos al fin de semana cansados, distraídos, pensando más en lo pendiente que en el descanso. Nos pasa a todos. Pero ahí está la magia: Shabbat no nos pide nada complicado, solo detenernos y abrir el corazón a la lectura. Y al hacerlo, no solo recibimos palabras, recibimos Luz.
Con autoridad puedo decirte que los kabbalistas explican este proceso como una especie de “recarga semanal”. El alma, al oír la Torá en Shabbat, recibe una inyección de energía espiritual que ninguna otra actividad puede igualar. Es como si el Creador mismo nos tendiera un cable de conexión directo para recordarnos que no estamos solos en el caos del mundo.
Cada Shabbat que dejamos pasar sin conectar con la lectura de la Torá, es una oportunidad perdida de recarga espiritual. La semana siguiente se vuelve más pesada, los retos más agobiantes y la negatividad más fuerte. No hay que esperar a que la vida nos drene para volver a enchufarnos; hoy es el momento de aprovechar este regalo. Haz de cada Shabbat tu fuente de energía, tu refugio y tu motor.

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