Elevarse por Encima de los Pies: Escapar del Alcance del Satán

Quiero empezar dándote un regalo de valor que puedas aplicar hoy mismo: si logras elevar tu conciencia por encima de los “pies” en el sentido espiritual, no solo te librarás de muchas de las trampas del Satán, sino que descubrirás un nivel de claridad y fuerza que quizás nunca imaginaste. En la Kabbalah, los pies…

Quiero empezar dándote un regalo de valor que puedas aplicar hoy mismo: si logras elevar tu conciencia por encima de los “pies” en el sentido espiritual, no solo te librarás de muchas de las trampas del Satán, sino que descubrirás un nivel de claridad y fuerza que quizás nunca imaginaste.

En la Kabbalah, los pies representan el contacto directo con Maljut, el mundo físico. Es aquí donde la energía del Satán se siente más fuerte: las tentaciones, las distracciones y las ilusiones de control que nos alejan de la Luz. Mi tesis es clara: elevarse por encima de los pies significa cambiar de frecuencia, dejar de reaccionar desde lo instintivo para actuar desde lo consciente, y así salir de su alcance.

El Zóhar explica que el Satán solo puede operar en las áreas donde hay afinidad con él: miedo, deseo desmedido, orgullo o apatía. Cuando logramos elevarnos hacia un nivel más alto de nuestro “cuerpo espiritual” —la conexión con las emociones puras, la mente clara y el alma alineada—, dejamos de emitir la “señal” que él reconoce. Es como subir a una montaña: la interferencia de la ciudad desaparece y la señal de la Luz se vuelve nítida.

La experiencia lo confirma . Personas que han practicado esta elevación —a través de la oración profunda, el estudio consciente, el trabajo interno o actos de bondad desinteresada— cuentan cómo las pruebas que antes los derrumbaban ahora apenas los tocan. No es que los problemas desaparezcan, sino que ya no tienen el mismo poder sobre ellos.

Yo también he sentido esa diferencia. Hay momentos en que, al cambiar mi enfoque y elevar mi conciencia, las voces de la duda y la tentación se vuelven susurros lejanos. Y entonces, el camino hacia la Luz se ve más claro y más atractivo que cualquier otra cosa.

En mi experiencia como practicante de Kabbalah (autoridad), este proceso no es teórico: es una práctica diaria. Se trata de fortalecer la conexión con la Luz mediante acciones coherentes, de modo que nuestra “altura espiritual” nos saque de las zonas donde el Satán puede tocarnos.

La urgencia es evidente: estamos en la generación de los pies de Adam, el último tramo. Si no aprendemos a elevarnos ahora, corremos el riesgo de quedarnos atrapados en el nivel más vulnerable. Cada día es una oportunidad única para subir un escalón más, para pasar de la superficie donde el Satán gobierna a un terreno donde solo la Luz tiene acceso.

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