Todos los días, sin excepción, libramos una guerra interna. Y no, no me refiero a una lucha visible, ni siquiera emocional en el sentido clásico. Hablo de algo más profundo, más sutil… y muchísimo más poderoso: la batalla constante entre el Lado Derecho (Amor) y el Lado Izquierdo (Odio).
Esta enseñanza aparece con fuerza en la parashá Vaetjannán, pero no está sola. El Zóhar —esa joya de la sabiduría kabbalística— la expone como una guerra espiritual constante que cada alma humana debe enfrentar. Y si lo entendemos bien, esta batalla no es solo un simbolismo bonito: es el mapa de nuestro libre albedrío.
El primer regalo de esta enseñanza es brutalmente honesto: tus actos tienen peso espiritual real. Cada palabra, cada pensamiento, cada reacción alimenta un bando. O expandes el Amor (Lado Derecho), o le das cuerda al Odio (Lado Izquierdo). No hay punto medio.
Y cuando entiendes eso, todo cambia. Porque ya no eres una víctima pasiva de tus emociones: eres un arquitecto consciente de tu campo energético. ¿Qué das? ¿A quién estás alimentando?
El Zóhar nos lo pone clarito en la sección Mikketz:
“Porque los hombres deben caminar por el lado derecho, tienen que aumentar el amor entre ellos —ya que el amor es del lado derecho— y evitar el odio entre ellos —ya que el odio es del lado izquierdo— para no debilitar ese lado, el derecho, que es el lugar al cual Israel se adhiere.”
¿Lo ves? No es solamente un consejo para “ser buena onda”. Es una urgencia espiritual. El Lado Derecho —el Amor, la misericordia, la generosidad, el dar sin condición— es la plataforma energética que nos conecta con la Luz del Creador.
Cada vez que respondemos con juicio, venganza, rencor o indiferencia… alimentamos el Lado Izquierdo. Y como dice el mismo texto, ahí es donde se completa la inclinación al mal. No lo decora: lo llama “el horrible”.
No eres el único que se siente tentado a contestar con enojo, a cerrarse, a juzgar o a rendirse. Todos lo hemos vivido. Incluso los grandes sabios lo enfrentaron. La diferencia es que ellos sabían con claridad cuál era el juego espiritual en marcha.
Y por eso podemos inspirarnos en sus decisiones. Cada vez que eligieron responder con amor, aunque todo en su ego gritaba lo contrario, ganaron una batalla para toda la humanidad. Porque sí: cada victoria interna aporta al colectivo.
Tal vez hoy estás herido. Tal vez te traicionaron, o te juzgaron, o simplemente estás harto de dar sin recibir. Y lo entiendo. Porque este camino del Amor no siempre es fácil.
Pero quiero decirte algo desde el fondo del corazón: no estás sol@, y no es en vano. Cada vez que eliges el Amor, aunque sea difícil, estás trayendo más Luz al mundo. Estás construyendo el Templo. Estás sanando memorias. Estás elevando generaciones.
En el Zóhar Terumá, se enseña que la oración auténtica ocurre cuando hay unión entre el aspecto femenino (Maljut) y el masculino (Zeir Anpin). Esa unión solo ocurre cuando hay armonía interna, cuando uno no actúa desde la rabia, sino desde el deseo de conexión.
Y también dice:
“No digas: ‘completaré el mal’, sino confía en HaShem”.
Es decir, no respondas igual que el daño recibido. No busques devolver el golpe. Porque si lo haces, no solo perpetúas el ciclo: activas y completas el Lado Oscuro en ti. Y eso, en lenguaje espiritual, equivale a apagar tu propia Luz.
Mira las redes. Mira las noticias. Mira las calles. Hay tanto odio normalizado, tanta desconexión, tanto juicio, que elegir el Amor ya no es solo una opción bonita… es una urgencia espiritual global.
No esperes a estar “listo”. No esperes a que el otro cambie. No esperes a que el mundo sea más amable. Empieza tú, hoy, con una sola elección: alimentar el Lado Derecho.
Porque cada gesto de amor que haces, aunque nadie lo vea, está reconstruyendo lo sagrado.
La parashá Vaetjannán nos recuerda que el camino no es fácil, pero sí es claro. Cada quien decide a quién le da fuerza: al amor o al odio, al ego o al alma, al lado derecho o al lado izquierdo.
Y en esa elección, se juega el destino de nuestro mundo.
Así que decide hoy. Decide por ti. Decide por todos. Decide ser luz.

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