¿Alguna vez sentiste que una herida emocional se queda ahí, como cicatriz abierta que no termina de cerrar?
Hay momentos donde ni el tiempo, ni las palabras bonitas, ni los abrazos parecen suficientes. Y justo ahí, aparece una oportunidad espiritual impresionante: el Shabbat Najamú, también conocido como el Shabbat de la Consolación.
Este Shabbat no es cualquier día en el calendario: es el primero después del 9 de Av, la fecha más dolorosa del pueblo de Israel, donde conmemoramos la destrucción de los dos Templos y todo tipo de calamidades que han marcado nuestra historia colectiva. Pero Shabbat Najamú viene como bálsamo, como una caricia del alma, como una luz que empieza a abrirse paso entre las sombras. Y no es sólo un recordatorio histórico. Es una herramienta poderosa para sanar el dolor, superar el miedo, transformar la duda… y sobre todo, aprender a responder con amor en lugar de odio.
🌱 La consolación no es olvido, es transformación
Muchos piensan que consolar es minimizar el dolor. Pero en la sabiduría kabbalística, consolar no es ignorar lo que pasó, sino transformarlo en una fuente de amor y de luz. No se trata de “superarlo” a la fuerza, ni de pretender que no pasó nada. Se trata de abrir el corazón a un proceso profundo: reconocer, llorar si es necesario, y luego tomar una decisión valiente: “Voy a seguir amando a pesar del dolor”.
El Zóhar nos enseña que el odio infundado (sinat jinam) fue la causa de la destrucción del Templo. Y si eso lo destruyó, solo el amor incondicional puede reconstruirlo. Es decir: si no aprendemos a amar sin razón, a perdonar sin condiciones, y a confiar sin garantías, no hay consuelo verdadero.
🧠 El mensaje profundo del Zóhar
Dice el Zóhar en la sección Mikketz:
“El amor pertenece al lado derecho… el odio al lado izquierdo… El que decide devolver el mal con mal, completa al lado negativo, al impulso destructivo…”
En otras palabras, cada vez que respondes con rencor, alimentas al enemigo espiritual. Cada vez que eliges el amor, lo debilitas. Esto no es poesía emocional. Es física espiritual. Es una ley profunda del universo.
Y aquí entra el poder del Shabbat: una pausa sagrada para no reaccionar desde la herida, sino desde la Luz. Un espacio donde lo que importa no es lo que pasó, sino lo que elegimos hacer con eso.
🤝 Todos hemos estado ahí
Todos hemos sufrido. Todos nos hemos sentido traicionados, abandonados, confundidos. Nadie se salva del dolor humano. Pero la diferencia entre quedarnos en la herida o transformarla está en si nos conectamos o no con esta energía espiritual que aparece justo cuando el alma lo necesita: el Shabbat Najamú.
Este Shabbat no te promete que el dolor va a desaparecer de un día a otro. Pero sí te entrega una posibilidad: la fuerza para volver a amar, para volver a confiar, para volver a construir. Y eso, en este mundo, es oro puro.
🌍 Vivimos en una era de odio. ¡Urge más Najamú!
En un mundo donde el enojo se viraliza, el odio se normaliza y la división se multiplica, este mensaje no puede esperar. No es un lujo espiritual para quien tiene tiempo. Es una necesidad emocional y colectiva urgente.
La destrucción sigue. Pero también sigue la oportunidad de reconstruir. Y todo empieza con una elección: ¿Voy a seguir completando el lado negativo, o voy a usar mi libre albedrío para ser Luz en este mundo roto?
Shabbat Najamú te recuerda que la Consolación es un arte espiritual. Y como todo arte, se entrena, se vive, se cultiva. No es magia automática, es trabajo de conciencia. Pero ese trabajo te transforma. Y cuando tú cambias, cambia todo tu mundo.
Así que si estás dolido, cansado, frustrado o con el corazón partido, este Shabbat te está esperando como un abrazo eterno. Aprovecha la oportunidad. No sólo para ti, sino para todos los que te rodean. Porque cuando tú eliges el amor, estás reconstruyendo un pedacito del Templo.

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