¿Alguna vez has pensado: “Si tan solo hubiera sabido esto antes…”?
Bueno, Devarim es ese “antes” que hoy llega a tu vida para darte una segunda oportunidad. Esta parashá —que abre el último libro de la Torá— no solo nos recuerda el pasado, también nos enseña que volver sobre él con una nueva conciencia puede transformarlo todo. Y eso, créeme, es un regalo que vale oro.
La enseñanza central de esta parashá es clara: no hay transformación real sin un cambio de conciencia. Y lo más maravilloso es que la Torá, especialmente Devarim, no es solo un libro histórico ni un resumen de los capítulos anteriores. Es un portal de energía viva que —si sabes cómo conectarte— puede ayudarte a cambiar la forma en que experimentas tu vida.
La Kabbalah lo dice sin rodeos: si no cambiamos por dentro, afuera todo seguirá igual. Por eso, Devarim no repite lo mismo por inercia, lo hace para que despiertes, para que vuelvas a ver tu historia pero con otros ojos. Es como si el universo te dijera: “Vuelve a mirar, pero esta vez despierto.”
Tres energías para transformar tu realidad
Devarim no llega solo con sabiduría, también viene cargado de energía muy concreta. Tres tipos de fuerza espiritual que todos necesitamos cuando queremos cambiar de verdad:
Energía para el trabajo espiritual Salir de la zona de confort, dejar de reaccionar con lo mismo de siempre, y tomar responsabilidad completa de tu vida. Esto no es solo madurez, es poder personal real. Entusiasmo espiritual verdadero No el que se apaga como un cerillo tras una emoción. Este entusiasmo nace del alma, cuando conectas con un propósito más grande que tú, cuando cada paso tiene sentido. Perseverancia inagotable Como la de quien camina kilómetros por una medicina para su hijo. Una fuerza que no viene del cuerpo, sino de saber que la Luz que buscas vale cada esfuerzo. Porque cuando lo que te mueve es el alma, no hay terremoto que te detenga.
Esto no es teoría. Lo vemos en cada persona que retoma su práctica espiritual, en quienes transforman su carácter, en quienes renuncian a ser víctimas para asumir su poder. Así como el pueblo de Israel tuvo que mirar hacia atrás para entrar a la Tierra Prometida, nosotros también necesitamos revisar nuestra historia con una conciencia nueva.
Y lo dicen los sabios: Rabbí Shimón Bar Yojai, en el Zóhar, nos recuerda que quien vive de acuerdo con la Torá no teme ni a lo de arriba ni a lo de abajo. Porque vivir conectado a la Torá es estar conectado al Árbol de la Vida. Y cuando uno está conectado, los decretos cambian, las enfermedades no lo tocan y el alma florece.
No importa si te caíste mil veces, si sientes que ya es tarde, o si la vida te ha dado vueltas que no pediste. Este es tu Devarim.
Aquí está tu segunda oportunidad.
No se trata de culpabilidad, se trata de poder. Y si estás leyendo esto, es porque ya estás listo para ese siguiente nivel.
Devarim no es un capítulo más. Es una puerta que se abre al alma. No repite, revela. No recuerda el pasado, lo redime.
La Kabbalah nos dice que conectar con la Torá —día y noche— es conectar con la raíz de todo lo bueno. No es por obligación, es por evolución. Y si te conectas en serio, nada ni nadie podrá robarte esa Luz.
Esta semana, mientras se lee la Parashá Devarim, una energía única desciende al mundo. Es una chispa del mismo poder que recibió Moisés antes de dejar este plano. No es cualquier lectura, es una cita contigo mismo, con tu propósito, con tu propia redención.
Así que, ¿vas a dejar pasar otra vez esta oportunidad?
¿O vas a permitir que esta vez sí sea diferente?
Porque como dice el texto: “Con la nueva conciencia que Devarim nos da, podemos cambiarlo todo.”

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