Hay cosas que todos hemos hecho: prometer y no cumplir, decir “sí voy” y no llegar, comprometerse con uno mismo o con otros… y luego olvidarlo.
Y aunque eso parezca algo común, incluso inofensivo, la Parashá Matot-Masé nos revela una verdad energética profunda que puede transformar por completo nuestra forma de hablar y actuar:
Cada palabra no cumplida deja una puerta abierta al caos. Y esa energía incompleta es alimento directo para el Satán.
Sí, lo sé… suena fuerte. Pero también es una oportunidad enorme de recuperar poder, integridad y coherencia interior.
Así que hoy te comparto esta enseñanza como un regalo: para que te liberes de esa energía suelta y empieces a cerrar puertas que nunca supiste que habías dejado abiertas.
Lo que vas a leer puede ayudarte a recuperar energía vital, a sanar relaciones rotas y a reconectar con tu propósito.
Solo te pido algo a cambio: que lo leas con el corazón abierto y que al final, tomes al menos una acción concreta.
Cuando decimos cosas que no cumplimos, no solo fallamos con los demás o con nosotros mismos:
abrimos portales energéticos que se convierten en espacios para que el caos entre y se alimente.
El Zóhar, en el comentario sobre esta parashá, nos habla de una imagen fascinante:
Una roca que flota sobre las aguas profundas, y que se activa cuando alguien hace un juramento verdadero. Esa roca sostiene el mundo con equilibrio.
Pero cuando el juramento es en vano, la roca no recibe la energía, se hunde, y las aguas (que representan el caos) suben y amenazan con cubrir todo. 🌊
Esta metáfora poderosa nos enseña que nuestras palabras son pilares de equilibrio espiritual.
Cuando son verdaderas, sostienen la armonía.
Cuando son vacías, rompen el equilibrio y alimentan al caos.
¿Y qué significa “alimentar al Satán”?
En Kabbalah, el “Satán” no es un demonio con cuernos, sino una fuerza de caos, desconexión, duda y oscuridad interna. Es esa energía que se cuela cuando no hay claridad ni completitud.
Cuando dejas una promesa sin cumplir, la energía ya fue activada arriba, pero no fue anclada abajo.
El resultado: una fuga energética.
Y esa fuga no desaparece, sino que se convierte en campo fértil para emociones como ansiedad, culpa, confusión, frustración…
Y si no se limpia, se repite en forma de patrones tóxicos, autosabotajes, conflictos o bloqueos espirituales.
Lo sé, a todos nos ha pasado
Te entiendo perfecto. A mí también me ha pasado decir cosas en momentos de emoción, comprometerme con más de lo que puedo sostener, o prometer algo solo para “quedar bien”.
Pero esta parashá no viene a juzgarte, sino a recordarte que puedes tomar el control de tu palabra, de tu energía y de tu coherencia interna.
¿Y qué hacemos entonces?
Vivimos en una época donde todo se dice rápido: redes sociales, mensajes impulsivos, promesas de cambio instantáneo.
Pero eso ha dejado al mundo lleno de puertas energéticas abiertas, llenas de compromisos sin alma.
Y la única manera de cerrar esas puertas… es recuperando el valor de nuestra palabra.
Aquí te dejo algunas acciones concretas que puedes hacer hoy:
Revisa qué promesas has hecho (a otros y a ti) y no has cumplido. Haz una lista de las que puedas reparar… y toma acción con al menos UNA. Deja de prometer si no estás listo para cumplir. Di menos, cumple más. Tu energía lo agradecerá. Hazte amigo del silencio hasta que tus palabras pesen más que el aire.
Cada palabra que no cumplimos es una semilla de caos.
Pero cada palabra que honramos… es una piedra firme que sostiene el equilibrio del mundo.
Y ahora que sabes esto, no puedes ignorarlo.
El Satán se alimenta de tu descuido, pero tú puedes cerrar la boca del caos con algo tan simple y poderoso como la coherencia de tu palabra.
Así que hoy, no hagas más promesas.
Haz actos que hablen por ti.
Porque en un mundo lleno de ruido, la energía que más transforma… es la que sí se cumple.

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