Hay algo que quizá nadie nos enseñó en la escuela, pero que cambia por completo la forma en la que vivimos, nos relacionamos y creamos realidad: nuestras palabras no solo se escuchan… también se sienten, se registran, y se manifiestan.
Y no solo aquí, en el mundo físico. También allá arriba, en los planos sutiles. En los mundos del alma.
Si te tomas unos minutos para leer esto, te prometo que no solo vas a entenderlo de forma clara, sino que también vas a empezar a hablar con mucho más poder… y más conciencia.
“Como es Arriba, es Abajo” — No es poesía, es un principio energético real
Este principio es tan antiguo como poderoso. Aparece en el Sefer HaZóhar, en el Tao Te Ching, y en muchas otras tradiciones sagradas. Lo que nos dice es esto:
Lo que ocurre en un plano más alto se refleja en los planos más bajos, y viceversa.
¿Te suena místico? Tal vez.
¿Te suena útil? Muchísimo.
Porque si es verdad (y créeme, lo es), entonces cada palabra que decimos en este mundo físico (Maljut) no se queda aquí flotando en el aire. Sube. Se imprime. Y activa fuerzas. En especial, en Biná, que es la fuente espiritual de comprensión, donde se gestan las formas que luego se convierten en experiencia.
¿Entonces hablar es como programar el universo?
Exacto.
Hablar es decretar. Y no de forma simbólica, sino literal. En Kabbalah, se explica que la palabra hablada es energía activada, una chispa que sube por la escalera del Árbol de la Vida y se convierte en un canal por donde puede fluir Luz… o caos.
Depende de lo que digas, cómo lo digas y si cumples o no lo que dices.
Por ejemplo:
Si haces una promesa (“mañana cambio”, “te lo juro”, “te voy a ayudar”)… y la cumples → cierras el circuito. Creaste un canal limpio de Luz. Pero si lo dices y no lo haces → el canal queda abierto… y eso es un portal energético suelto que el Satán aprovecha para sembrar duda, sabotaje y caos.
No es castigo. Es causa y efecto.
Maljut y Biná: ¿Qué tienen que ver con todo esto?
Maljut es este mundo físico. Lo visible. Lo palpable. Lo que haces con tus manos, tus pies y tu boca.
Biná es un mundo sutil. Es el “vientre de la creación”. Ahí se forman las ideas, los conceptos, la estructura de lo que luego se manifestará.
Cuando hablas desde Maljut, estás enviando una señal a Biná. Es como mandar un archivo a imprimir: una vez que das la orden, el proceso se activa. Y si no terminas la impresión (es decir, si no cumples lo que dijiste), la energía queda colgada, como un documento atascado en la impresora cósmica.
Y lo peor: eso genera ruido. Desorden. Y luego nos preguntamos por qué todo se traba, por qué no fluye la energía o por qué nos sentimos drenados.
Ejemplos prácticos y reales
Esto no es teoría. Todos lo hemos vivido. Mira estos ejemplos:
Alguien te dice: “Cuenta conmigo”… y nunca aparece. ¿Cómo te hace sentir? Tú prometes dejar un mal hábito y vuelves a caer al día siguiente. ¿Qué pasa con tu energía después? Juras no volver a hablar con cierta persona, y al poco tiempo… ahí estás otra vez, enganchado.
Cada vez que eso pasa, hay un portal energético abierto. Y la sensación de vacío, de ansiedad o de frustración, no es psicológica solamente: es energética.
¿Qué podemos hacer con esta información?
Aquí es donde entra nuestra responsabilidad espiritual. No como castigo, sino como oportunidad de verdadero poder personal.
Hablar con conciencia es:
Ser honestos con lo que decimos. Hacer promesas solo cuando vamos a cumplirlas. Cerrar ciclos que dejamos colgados con palabras pasadas. Reparar donde dijimos cosas que no honramos. Usar la palabra para crear Luz y no desorden.
Hablar es un acto mágico. Cada frase es una semilla que germina en mundos invisibles. Y créeme, ¡todo eso regresa!
¿Y esto por qué importa hoy más que nunca?
Vivimos en una era de palabra fácil: likes, promesas, decretos vacíos, espiritualidad exprés. Pero también vivimos una era donde todo se manifiesta más rápido. La energía se mueve en tiempo real. Lo que digas hoy, se refleja mañana.
Así que si quieres sanar tu energía, mejorar tus relaciones, abrir puertas o cerrar heridas, empieza por cuidar tu palabra como si fuera oro. Porque lo es.
Y la buena noticia es que cuando hablas con conciencia, tu vida entera cambia. Cierras portales viejos, abres canales nuevos, y te conviertes en alguien que crea realidades en lugar de apagarlas.
Porque como es Arriba, es Abajo…
y como hablas aquí, se activa allá.

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