A ver, cuate, sé sincero:
¿cuántas veces has dicho algo como “te juro que ahora sí cambio” o “lo prometo por mi madre” y… no pasó nada? 😅
No te juzgo, todos caemos. Pero lo que quizá no sabías es que, cada vez que haces un voto o un juramento, estás moviendo fichas en el tablero cósmico.
Hoy vamos a hablar de esos compromisos que no se ven, pero que allá arriba hacen ruido. Sí, te estoy hablando de los famosos néder y shvuá —voto y juramento en clave kabbalística— y por qué hay que tenerles más respeto que a tu suegra con chisme nuevo. 😬
🧠 ¿Qué es un voto y qué es un juramento?
En la Kabbalah, no son lo mismo. Aunque ambos involucran palabras poderosas, el voto (néder) es como hacer un trato con la fuente misma de la vida, con la energía superior de Biná, mientras que el juramento (shvuá) es más como un compromiso directo con la realidad manifestada, con el plano de Maljut.
En español simple:
Néder = Te comprometes desde lo alto hacia lo bajo. Shvuá = Te comprometes desde lo físico hacia lo espiritual.
Ambos tienen peso, pero el néder… ¡ese sí que es cosa seria! Es como decirle al universo: “Voy a hacer esto, y ya lo puedes ir anotando en piedra estelar”.
✨ ¿Y qué pasa en los mundos de arriba?
El Zóhar explica que cuando haces un voto, en los planos superiores ya se considera hecho. Aunque en esta dimensión todavía estés viendo Netflix en pants y procrastinando, allá arriba ya se encendió una luz, se activó un flujo, se abrió un canal.
Y si no lo cumples… 😬
Esa energía queda a la deriva. Se vuelve como una lámpara encendida sin foco: calienta, gasta y atrae caos.
¿A quién le cae bien esa energía suelta? A tu compa Satán. No el de los cuernos, sino el de la duda, el sabotaje, la ansiedad, el “ya no puedo” que llega justo cuando ibas bien.
🔥 ¿Y por qué el néder pesa más?
Porque el néder viene desde el lugar donde se origina la vida, la famosa Biná, que en Kabbalah representa entendimiento, gestación, madre espiritual. O sea, es como si le hablaras directamente al software central del universo. Si dices algo ahí y luego no lo haces… se descuadra el sistema. Literal.
En cambio, el shvuá tiene que ver con Maljut, el mundo físico. Sí, es importante, pero no está en el centro de control. Es más como un contrato con el reino visible.
Un néder es como tatuarte una promesa en el alma. Un shvuá es más bien como firmar un papel con la intención de cumplir… pero que puedes perder. 😅
🥋 ¿Y qué dice el Tao y la MTC?
En el Taoísmo, hablar de más o comprometerse sin conciencia es una señal de desequilibrio.
“El sabio actúa, pero no habla de más.”
Y en la Medicina Tradicional China, el corazón es la casa del shen, el espíritu. El habla desordenada y los compromisos no cumplidos agitan el shen, generando insomnio, ansiedad, confusión mental.
O sea, prometer a lo loco no solo daña tu energía espiritual… también puede desbalancear tu salud emocional. 🧠❤️
💡 Entonces, ¿qué sí hacer?
Aquí van unos tips de oro, estilo “votos sin caos”:
Promete menos, comprométete más. Haz votos solo cuando de verdad estés listo. No te dejes llevar por la emoción del momento. Si ya hiciste un voto, cúmplelo o transfórmalo en acción simbólica. El universo ama a los coherentes. Habla con conciencia. Cada palabra es un contrato, úsala como si fuera magia. No digas “te juro” por todo. Tu palabra es suficiente si está respaldada con integridad.
Cada vez que haces un voto y lo cumples, es como si trajeras Luz pura desde lo más alto del Árbol de la Vida hasta tu día a día.
Pero cada vez que haces un voto y lo ignoras… dejas ese canal abierto. Es como dejar el grifo goteando energía, y el Satán con su balde esperándola feliz.
Así que la próxima vez que vayas a decir “te prometo que…” haz una pausa. Respira. Conecta. Y luego decide si lo que vas a decir merece nacer en los mundos superiores.
Porque sí, amigo… la palabra crea realidades. Pero también puede abrir portales que luego no sabes cómo cerrar. ⚡🌀
✨💬
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