¿Te ha pasado que ves a alguien y piensas: “¡Uy, este sí que está perdido espiritualmente!” o al revés: “No inventes, esa persona ya está iluminada, seguro desayuna luz y cena meditación”? 😅
Bueno, pues hoy vengo a contarte algo que puede darte paz… o darte en la torre, dependiendo de tu ego: espiritualmente hablando, todos estamos en el mismo barco. TODOS.
Sí, tú, yo, el vecino que escucha reggaetón a todo volumen y hasta tu ex. 😬
⛵ No hay clase turista ni primera clase en el alma
Imagínate un crucero gigante, tipo Titanic (pero sin el iceberg, porfa), lleno de gente de todas las formas, estilos y creencias. Unos en la cubierta haciendo yoga, otros dormidos en las hamacas, algunos gritando “¡ya quiero llegar!” y otros sin idea de a dónde van.
Pero todos están en el mismo barco. Y si se hunde… se hunde parejo.
Así es la vida espiritual. No hay un “yo ya llegué y tú vas muy atrasado”. Porque incluso el que va más rápido tiene la responsabilidad de ayudar al que va lento, y el que va lento está enseñando paciencia al que se acelera. Nos necesitamos mutuamente.
🧘🏽♂️¿Y los niveles espirituales? ¿Eso no cuenta?
Claro que sí hay niveles. Hay personas con más herramientas, más estudio, más disciplina. Pero eso no las hace superiores, solo más responsables.
¿Te suena familiar eso de “a quien mucho se le da, mucho se le exige”? Pues ahí está.
Si tienes más consciencia, no es para sentirte más elevado que los demás. Es para servir más, amar más, guiar más.
En Kabbalah, esto es como decir que si ya tienes una linterna y estás en el túnel con otros que no tienen, no es para presumir que ves mejor, sino para alumbrar el camino pa’ todos.
🔥 La trampa del ego espiritual
A veces el ego no entra por el coche ni el sueldo… ¡entra por la espiritualidad!
Frases tipo:
– “Yo ya no vibro con esas personas.”
– “Ellos no están despiertos como yo.”
– “Ya superé esa energía.”
¡Ups! 🚨 Eso huele a ego con incienso. Y es peligroso, porque entonces se pierde el propósito real: trabajar juntos para elevarnos TODOS. No solo tú.
🧠 ¿Y qué dice la MTC y el Tao?
En Medicina Tradicional China, hay un concepto hermoso: todos los órganos trabajan en equipo, y si uno se bloquea, afecta a todo el sistema. Por ejemplo, si el hígado (el general estratégico del cuerpo) se altera, afecta al corazón, al estómago y hasta al sueño.
Lo mismo en la sociedad. Si una persona vive con caos, afecta al colectivo. Si tú elevas tu conciencia, ayudas a que el flujo energético general se equilibre. Es decir: tu paz interior tiene impacto mundial, literal.
El Tao lo resume así:
“El sabio se ve a sí mismo en los demás, y a los demás en sí mismo.”
🧭 ¿Entonces qué hacemos?
Deja de compararte. Ni eres más, ni eres menos. Solo estás en tu proceso. Sé humilde con tu luz. Si tienes conocimientos o habilidades, úsalas para alumbrar, no para presumir. Deja de juzgar la oscuridad ajena. Quizá es parte de un plan mayor que tú no ves aún. Trabaja en ti… pero sin olvidarte de los demás. Esto no es una carrera individual, es una expedición grupal. Recuerda que todos somos piezas de un mismo rompecabezas. Si falta una, el cuadro no está completo.
Mira, todos tenemos nuestras broncas, nuestras luces y nuestras sombras. A veces somos el capitán y a veces el marinero que se marea. Pero el barco es uno solo. El viaje es compartido. Y el destino —esa tierra prometida donde reina la Luz— solo se alcanza si remamos juntos.
Así que la próxima vez que sientas que “vas más avanzado” o “esa persona no entiende nada”, respira y recuerda esto:
la redención no es VIP. Es colectiva. Y nadie se salva solo.
🌊💙
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