Hubo una vez un profeta tan poderoso… que con solo una mirada podía destruir.
Pero no era magia, ni brujería. Era energía.
Energía dirigida desde un lugar muy oscuro: el juicio.
Y sí, esto todavía pasa… cada vez que miramos a alguien con envidia o con malicia.
Hoy, al calor de esta fogatita del alma, quiero contarte una historia que no es solo antigua…
Es actual.
Porque el Mal de Ojo, o Ain HaRá, no es cosa de supersticiones.
Es una fuerza real, y el Zóhar lo explica con una claridad que quema.
🧿 El ojo de Biläm: una mirada que destruía
Biläm no era cualquier profeta.
Tenía visión. Tenía palabra. Tenía poder.
Pero también tenía un ojo… capaz de quemar como una llama.
El Zóhar dice que su mirada era tan cargada de juicio y deseo oscuro, que todo lo que enfocaba con esa energía se quebraba.
Era como si su ojo no viera… sino que devorara.
Y eso no es una metáfora poética.
Es una descripción energética muy precisa.
🔥 ¿Cómo funciona el Mal de Ojo?
Imagina que alguien ve tu éxito y dice:
“¡Wow, qué coche tiene!”
Pero por dentro… piensa:
“¿Y por qué él sí y yo no?”
Ese micro juicio, ese deseo enmascarado de admiración…
activa un campo de energía negativa.
No porque esa persona sea malvada, sino porque está enviando una señal de “eso me duele”.
Y esa señal, si tú no estás bien protegido, llama la atención del juicio celestial.
El Zóhar dice que nadie merece al 100% lo que tiene ahora.
Muchas veces el Creador nos lo da como adelanto, por mérito potencial.
Pero cuando alguien nos juzga… ese juicio abre la puerta a un análisis en lo alto.
Y ahí, si no hay balance… lo que tienes, lo puedes perder.
💭 ¿Y qué tiene que ver esto contigo?
Ain HaRá no es un mito.
Es una ley energética.
Cada vez que miras a alguien con envidia, juicio, crítica encubierta…
activas el campo de juicio.
Y cada vez que eres mirado con envidia, si no estás protegido, ese juicio puede tocarte.
¿Nunca te ha pasado que justo después de que alguien te dice “qué bien te ves” con cara rara… te enfermas, te accidentas o algo se cae?
No es casualidad.
Es energía.
🧘♀️ ¿Y cómo nos protegemos?
No juzgues. Ni para bien ni para mal. Cuando tú te restringes de mirar con juicio, creas un escudo energético. Evita hablar demasiado de tus logros. No todos tienen la vasija para recibir tu luz sin emitir una sombra. Usa símbolos de protección con conciencia. El Zóhar recomienda el hilo rojo, que pasa por la tumba de Rajel, el arquetipo de misericordia, y se coloca en la muñeca izquierda (lado del juicio). Bendice a quien envidies. Sí, aunque cueste. Bendecir genuinamente transforma el deseo oscuro en luz compartida. Estudia. Lee. Conecta con la Luz. La energía positiva real repele automáticamente las frecuencias bajas.
🕊️ El secreto no es protegerse… es no emitir juicio
El mejor blindaje no es un amuleto.
Es una conciencia limpia.
Cuando tú dejas de enviar juicio, dejas de atraerlo.
Cuando dejas de mirar con ojos de “¿por qué él sí?”, el universo deja de preguntarte “¿y tú por qué no?”.
El Zóhar no habla de superstición.
Habla de responsabilidad energética.
Y cuando entiendes eso…
hasta tu mirada cambia.
Se vuelve más suave.
Más compasiva.
Más luminosa.
Tal vez el mal de ojo no sea “el otro”.
Tal vez el verdadero Ain HaRá es nuestro deseo de que el otro no tenga, para yo tener.
Pero cuando entendemos que la Luz es infinita…
dejamos de competir.
Y empezamos a compartir.
Porque como dice el Zóhar, “la misericordia atrae la misericordia”.
Y ese, chatito…
es el único “ojo” que deberíamos usar todos los días:
el ojo que bendice.

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