Un relato kabbalístico para soltar lo que nos apaga… y volver a la vida
Hubo una vez un pueblo que no sabía qué hacer con la muerte.
No con la que pone fin al cuerpo, sino con esa otra muerte silenciosa que invade el alma:
— La muerte del entusiasmo.
— La muerte del amor.
— La muerte de la alegría, del propósito, de la conexión.
Y entonces, Di-s les entregó un misterio:
Una vaca. Roja. Sin mancha. Que jamás hubiera sido usada.
Y les dijo: “De sus cenizas, saldrá la purificación.”
Pero, ¿cómo puede algo tan extraño como quemar una vaca limpiar algo tan profundo como la muerte?
🐄 La vaca roja: cuando el alma se baña en fuego para volver a vivir
En la porción de la Torá llamada Jukkat, se describe un ritual que hasta los sabios más grandes no podían comprender racionalmente:
Quemar una vaca roja pura, mezclar sus cenizas con agua viva, y rociar con eso a quienes habían tocado la muerte.
El que era impuro, quedaba limpio.
El que preparaba el ritual, quedaba impuro.
Un misterio envuelto en paradoja.
Pero en la Kabbalah, esto no es absurdo…
Es un mensaje codificado:
“Solo el fuego de la transformación puede limpiar las sombras más profundas del alma.”
🕳️ ¿Y qué muerte hay que limpiar hoy?
La física, sí…
Pero más peligrosa es la otra: la que no se nota.
Esa muerte que sentimos cuando:
Te despiertas y ya no tienes ganas. Estás con alguien, pero ya no hay conexión. Comes, respiras, caminas… pero por dentro algo se apagó.
Esa es la muerte emocional, relacional, espiritual.
Y todos la hemos sentido.
¿La causa?
Los becerros de oro modernos.
🐂 Los becerros de oro que todavía adoramos
¿Te acuerdas del becerro de oro?
Ese ídolo que el pueblo construyó en el desierto porque Moisés “tardaba en bajar”.
Hoy no es diferente.
👉 Cuando la Luz tarda, hacemos ídolos de nuestros deseos.
👉 Cuando el alma se siente vacía, llenamos el hueco con lo primero que encontramos:
Adicciones. Validación constante. Éxito superficial. Placer sin propósito. Espiritualidad sin transformación.
Y no, no hay que culparse.
Todos cargamos nuestro becerrito de oro en la mochila.
Pero sí hay que despertar.
🔥 La lectura de Jukkat: un baño de cenizas para volver a vivir
Cuando conectamos con esta porción de la Torá, no solo estamos leyendo historia antigua.
Estamos entrando en una cámara energética que aún pulsa vida, limpieza, renovación.
Y si la leemos con intención, si meditamos en su mensaje, si nos miramos honestamente en sus palabras…
💡 Podemos limpiar esas partes muertas de nuestra vida.
💡 Podemos soltar las máscaras que nos desconectan.
💡 Podemos dejar de adorar al becerro… y volver a abrazar la Luz.
🌅 Reflexión al calor de la fogata:
¿En qué parte de ti hay algo que ya no vive… pero tampoco se va?
¿Hay algún becerro de oro brillando fuerte… mientras tu alma se apaga en silencio?
Hoy, la vaca roja no está en el Templo.
Pero sí está en tu decisión de transformarte.
Cada vez que eliges renunciar a una adicción emocional, cada vez que decides soltar el ego, cada vez que vuelves a lo esencial…
estás haciendo cenizas tu becerro.
Y estás creando agua viva con la que puedes volver a sentir, volver a amar, volver a vivir.

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