Una parábola kabbalística para recordarte quién realmente tiene el timón de tu vida
Hubo una vez un hombre que vivía junto a un río. Un día, las lluvias comenzaron a caer como si el cielo tuviera prisa por vaciarse. El agua subía rápido, el río rugía como un león hambriento, y la ciudad entera empezó a evacuar.
Un vecino le gritó desde su coche:
—¡Súbete, te llevo!
Pero el hombre respondió:
—No, gracias. Di-s me salvará.
Las calles se inundaron, el hombre subió al techo. Pasó un bote con voluntarios:
—¡Súbete!
Y él, firme, contestó:
—No se preocupen. El Creador vendrá por mí.
Finalmente, un helicóptero bajó una cuerda.
—¡Es tu última oportunidad!
—No la necesito. Mi fe está intacta. Di-s me salvará.
El agua lo cubrió por completo.
Cuando llegó al Mundo Superior, indignado, le reclamó al Creador:
—¡Confié en Ti! ¿Por qué no me salvaste?
Y una Voz dulce pero firme le respondió:
—¿Cómo que no? Te mandé un coche, un bote y un helicóptero. ¿Qué más querías?
🎯 Responsabilidad Espiritual: El trabajo que nadie más puede hacer por ti
Mira… esta historia parece chiste de esos que cuentan los abuelos. Pero encierra una de las verdades más duras y más bellas de la Kabbalah:
La Luz del Creador siempre está dispuesta a ayudarte… pero jamás va a hacer tu trabajo por ti.
Sí, puedes rezar.
Sí, puedes conectar con los Nombres Divinos, hacer meditaciones, estudiar Torah, leer Zóhar…
Pero si no actúas… si no te transformas… si no te haces cargo de tu vida, todo eso se vuelve solo un eco. Un helicóptero que pasa… y tú lo dejas ir.
🧘♂️ Creer sin actuar = ego disfrazado de espiritualidad
Muchos creen que tener fe es decir:
“Yo no hago nada, el Creador lo resolverá.”
Pero eso no es fe. Eso es inmadurez espiritual.
Y si quieres un ejemplo perfecto, ahí tienes a Kóraj.
Un tipo brillante, con un alma poderosa, con linaje espiritual. Pero tenía una trampa:
👉 Creía que saber era suficiente.
👉 Creía que no tenía que transformarse.
👉 Creía que el Creador tenía que hacerlo todo.
Su ego se disfrazó de “espiritualidad”.
Y al final… se lo tragó la tierra.
Literalmente.
💪🏼 ¿Qué significa hacer tu parte?
No tienes que ser un gurú. No tienes que hacer diez horas de oración diarias. Solo empieza por esto:
Pregúntate honestamente: ¿qué puedo cambiar hoy? Deja de culpar afuera: la economía, tu pareja, tus traumas… Hazte cargo: con compasión, con paciencia, pero también con firmeza.
Porque aquí va una verdad que puede doler… o liberar:
Nadie te va a rescatar si tú no quieres moverte.
Ni siquiera la Luz.
🌟 La paradoja mágica: cuando tú haces tu parte… el Creador se encarga del resto
Esto no es sobre cargarlo todo tú solo. No se trata de ser una máquina de hacer.
Se trata de dar el primer paso, aunque sea torpe.
Y entonces, ahí sí… la Luz entra.
Como dice la Kabbalah:
“No hay coerción en la espiritualidad. La Luz solo entra donde se le invita.”
Haz espacio. Haz tu parte. Y verás milagros.
¿Estás esperando un bote… mientras el Creador ya te mandó una cuerda, una idea, una oportunidad?
Hoy, no dejes pasar el helicóptero.
Tú puedes.
Tú debes.
Tú eres el único que puede transformar tu vida.
Y no estás solo.
La Luz está esperando que tú te actives… para activarse contigo.

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