Imagínate esto: una persona sabia, respetada, con dinero, con conocimiento… ¡y bum!, en un abrir y cerrar de ojos, cae en desgracia y arrastra a su familia, su gente, y su alma al abismo. Ahora, échale un ojo a tu vida: ¿seguro que tú no podrías estar en ese mismo camino sin darte cuenta?
Hoy quiero platicarte el caso de Kóraj, que el Zóhar y la Kabbalah nos cuentan no como un cuento de terror espiritual, sino como una advertencia bien directa y un chance enorme de crecer y evitar el mismo destino.
🚪 La oportunidad: salir de la trampa de ser solo un receptor
👉 Paso 1: Abre los ojos al patrón de Kóraj
Kóraj no era cualquier hijo de vecino. Era sabio, estudiado, conocedor de la Torá. Y aún así, cayó. ¿Por qué? Porque en el fondo, su corazón solo quería tomar: más poder, más honor, más para sí mismo.
La Kabbalah lo dice clarito: la primera palabra del relato es “Vaikkaj” (él tomó). Ese fue el inicio del fin. Y nosotros, sin darnos cuenta, a veces vivimos igual: tomando y tomando —afecto, reconocimiento, cosas materiales— sin pensar en qué damos.
👉 Paso 2: Reconoce las voces que te influyen
El Midrash nos lanza otra bomba: la esposa de Kóraj, que con sus palabras sembró la duda, la envidia y la ambición desmedida en él. Ella representaba su “casa”, y en Kabbalah la casa es el espacio de refugio, la influencia más cercana.
¿Cuántas veces nos dejamos arrastrar por lo que dicen otros, por esas voces que, aunque nos aman, nos invitan a desconfiar, a competir, a querer lo que no nos toca?
👉 Paso 3: Deja de perseguir lo que no es tuyo
El Zóhar lo dice precioso: el que persigue lo que no le pertenece, no solo no lo alcanza, ¡hasta pierde lo que tiene! ¿Y sabes qué? Esto no es solo para los ricos o poderosos. Nos pasa a todos cuando queremos el trabajo del otro, la pareja del otro, el talento del otro… y dejamos de valorar lo que ya tenemos.
👉 Paso 4: Da más de lo que tomas
Aquí está el giro chido: el camino espiritual verdadero es transformarte en un dador. Lo que cambió vidas desde tiempos de Kóraj no fue cuánto sabías, ni cuánto tenías, sino cuánto estabas dispuesto a compartir sin esperar nada a cambio. Así es como te alineas con la Luz.
🤔 ¿estás siendo Kóraj sin darte cuenta?
No es para que nos sintamos mal, ni para culparnos. ¡Para nada! Es para ponernos pilas. Porque la caída de Kóraj no fue por ignorancia; fue por una elección constante de tomar y tomar, en vez de dar.
Y lo peor: todo comenzó con un pensamiento, una voz, una intención chiquita. Eso es lo que nos dice la Kabbalah: la caída empieza en el corazón antes que en los actos.
Así que hoy te invito a que te preguntes:
👉 ¿En qué áreas de mi vida estoy siendo más receptor que dador?
👉 ¿Qué voces estoy dejando que alimenten mi ambición o mi insatisfacción?
👉 ¿Dónde puedo empezar a compartir más, aunque sea un poquito?
🚀 Que Kóraj sea tu maestro, no tu espejo
Hoy, haz un acto de dar sin esperar. Lo que sea: tiempo, cariño, una sonrisa, un mensaje bonito a alguien. Y hazlo consciente, como un acto para equilibrar el deseo de recibir con el deseo de compartir.
Te prometo que ese micro-acto puede evitarte terremotos emocionales, espirituales y hasta físicos (¡que de eso habla el Zóhar cuando se abre la tierra!).
Y si quieres, compárteme aquí mismo o en tus redes: ¿qué hiciste hoy para dar más de lo que tomas?. Vamos a inspirarnos entre todos y hacer que esta enseñanza de Kóraj se convierta en una fuente de Luz y no de sombra.

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