Un cuento junto a la fogata sobre lámparas internas, rezos que sanan y el camino del alma que nunca deja de buscar la Luz.
Hubo una vez un pueblo que caminaba bajo el sol abrasador del desierto y bajo el frío de la noche.
Y aunque el camino era duro, lo que los guiaba no era el fuego, ni el viento, ni las estrellas.
Era algo más profundo.
Era la Luz que podían encender dentro.
Hoy te voy a contar seis secretos que esos antiguos sabios dejaron para que tú y yo aprendamos a encender esa Luz… aunque el mundo alrededor se apague.
🕯️ 1. La Menorá: la lámpara del alma que conecta mundos
Aharón recibió la instrucción: encender la Menorá.
Un candelabro sagrado, un símbolo vivo de cómo el alma puede conectar el cielo y la tierra, las Sefirot y los mundos.
Lo hizo sin cambiar nada. Sin adornos. Sin meterle el “yo hubiera”.
Porque el verdadero milagro no era el fuego.
Era que Aharón resistió al Lado Negativo, ese ego que siempre nos dice:
“Tú sabes mejor. Hazlo a tu modo.”
La Menorá nos recuerda: cuando el canal es puro, la Luz fluye sin distorsión.
🌟 2. Behaälotejá: el segundo chance del alma
Unos hombres no pudieron traer el sacrificio de Pésaj. Estaban impuros.
Pero no se resignaron. Fueron con Moshé y dijeron:
“¡Queremos participar! ¡Queremos conectarnos!”
Y el Creador les dio lo que nadie esperaba: un segundo Pésaj. Un segundo chance.
Porque cuando el deseo es verdadero, la Luz siempre abre una nueva puerta.
Y ojo… no es lo mismo dar excusas que pedir un camino.
El Báal Shem Tov lo dijo: puedes estar presente con el cuerpo… y ausente con el alma.
🌌 3. La afinidad con la Luz: no se mide en pasos, sino en vibración
Puedes estar al lado de alguien y sentirte solo.
O estar lejos y sentir que esa persona te abraza el corazón.
¿Por qué? Porque la cercanía espiritual no es física. Es energética. Es emocional.
La Kabbalah nos dice: si quieres estar cerca de la Luz, hazte parecido a ella.
Rompe los muros que te separan: orgullo, miedo, rencor.
Y la Luz se acercará a ti.
🌠 4. El destino no lo escriben las estrellas. Lo escribe tu alma.
Naciste bajo un signo.
Sí.
Las estrellas marcan tendencias.
Sí.
¿Pero decidirán por ti?
¡Jamás!
El trabajo espiritual es el arte de trascender el guion astrológico.
Es tomar lo que el cielo te dio… y volverte el escritor de tu propio destino.
Porque el alma no nació para obedecer las estrellas.
Nació para superarlas.
🌀 5. La Columna Central: el secreto del equilibrio
Ni todo amor que ahoga.
Ni todo juicio que hiela.
La Torá dice: “Porque rectos son los caminos del Señor.”
La rectitud no es rigidez.
Es equilibrio.
Es el camino del medio.
El que no se va al exceso de dar… ni al exceso de exigir.
El que sabe poner límites con amor y amar con conciencia.
El que camina por la Columna Central… donde la Luz fluye sin desbordes.
🔥 6. El Santo Nombre de 11 letras: el rezo que sana desde el alma
Miriam, la profetisa, cayó.
Habló de más.
Y quedó herida.
Moshé no la juzgó.
Solo oró:
“E’l Na Refa Na Lah” — once letras, cinco palabras, un canal de sanación que sigue vivo.
Porque el amor que deja de lado el ego es el que abre los portales de la sanación.
Y las caídas, si se viven con humildad, pueden regalar al mundo rezos que salvan.
La Menorá. El segundo Pésaj. El camino del medio. El rezo de once letras…
Todos son recordatorios.
De que no importa cuántas veces caigas, dudes o te desvíes.
Siempre puedes volver a encender la Luz.
Siempre puedes volver al centro.
Siempre puedes volver a ser canal.
💬 Cuéntame:
¿Cuál de estos seis secretos sientes que más necesitas hoy?
¿El equilibrio? ¿El segundo chance? ¿El rezo del alma?
Comparte esta historia con quien sabes que necesita recordar… que la Luz siempre espera ser encendida. 🕯️✨

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