Un relato de oportunidades, excusas y almas que quieren volver a brillar.
Hubo una vez un hombre que llegó corriendo al campamento del desierto, cubierto de polvo, con el corazón agitado y los ojos llenos de tristeza. Era Pésaj, el momento sagrado en que todo Israel ofrecía su sacrificio, y él… él no pudo participar.
“No fue mi culpa”, dijo jadeando. “Estaba cuidando un cuerpo sin vida… estaba impuro. ¡No pude entrar al Tabernáculo!”
Y aún con la justificación más válida, su alma no se sentía tranquila.
No se conformó con decir: “Ni modo”. No se echó en su tienda a tomar una siesta espiritual. No buscó una excusa elegante para justificar su inacción.
No. Fue directo con Moshé y le dijo algo que cambiaría para siempre las reglas del juego:
“¡Yo quiero participar! ¡No me dejes fuera! ¡No quiero perder esta conexión con la Luz!”
🕯 El Creador escucha cuando el alma arde
Y entonces pasó algo hermoso.
El Creador, al ver ese deseo tan real, tan profundo, tan dolorosamente humano, creó una nueva oportunidad. Les permitió ofrecer el sacrificio de Pésaj un mes después.
Sí, un mes después.
Un segundo chance.
Un “Pésaj Sheni” que no existía hasta que un corazón sincero lo pidió.
🔁 ¿Y nosotros? ¿Pedimos excusas o segundas oportunidades?
Amigo, amiga, ¿cuántas veces nos hemos dicho “es que no pude meditar”, “es que tuve mucho trabajo”, “es que me alejé del camino porque la vida… tú sabes”?
Y sí, puede que sean razones reales. Nadie te va a juzgar por estar impuro o por estar en un viaje lejano.
Pero la pregunta real es:
¿Todavía arde en ti el deseo de reconectar?
¿O ya hiciste las paces con estar lejos?
Porque si arde, si hay una pequeña brasa en tu alma diciendo “no quiero quedarme fuera de la Luz”…
Entonces hay una Menorá esperando ser encendida, un Pésaj esperando por ti, una oportunidad que aún no ha expirado.
🧠 El ego te da excusas. La Luz te da caminos.
El Zóhar nos lo dice sin vueltas: el verdadero problema no es que no pudiste hacer tu trabajo espiritual. Es cómo te sientes después.
¿Te dolió haberlo perdido?
¿O solo respiraste aliviado porque tenías una buena excusa?
El Lado Negativo —ese viejo conocido que vive en nuestra cabeza— es experto en racionalizar todo lo que nos aleja de la Luz.
Nos dice: “Ya lo harás mañana”, “no estás listo”, “no pasa nada”.
Y así… dejamos pasar días, semanas, vidas enteras, con la Menorá apagada.
🧘♂️ La historia del Báal Shem Tov (que todos vivimos)
Dicen que un gran estudioso rezaba cada día en la misma sinagoga por 25 años.
Hasta que un día, el Báal Shem Tov —ese místico que veía lo invisible— lo saludó como si fuera un extraño.
—“Shalom alejem”, le dijo.
El estudioso, confundido, respondió:
—“¿Por qué me saludas así? ¡Me ves todos los días!”
Y el Báal Shem Tov, con esa mirada que atraviesa corazas, le dijo:
—“Tal vez tu cuerpo ha estado aquí, pero tu alma… quién sabe dónde andaba.”
🌌 ¿Dónde estás tú cuando oras? ¿Dónde estás tú cuando vives?
Esta Parashá no nos habla solo de rituales antiguos o sacrificios olvidados.
Nos habla de ti y de mí, de cómo cada uno puede estar muy cerca en cuerpo, pero lejos en espíritu.
Y también nos recuerda que no importa cuán lejos hayas viajado, la Luz siempre te deja una puerta abierta… si la deseas de verdad.
Cada día que pasa puede ser un nuevo Pésaj.
Cada vez que te arrepientes de haberte desconectado, de haberte perdido, de haberte ido muy lejos… puedes volver.
La Luz no cierra sus puertas. Nosotros somos quienes dejamos de tocar.
🔥 ¿Hoy? Hoy puedes tocar.
Hoy puedes decir: “Yo también quiero volver a encender mi Luz.”
Y créeme… se abrirá una nueva oportunidad que no estaba escrita, pero sí estaba esperándote.
💬 ¿Has sentido que estabas lejos aunque estabas presente?
🕯 ¿Qué parte de tu alma quiere un segundo chance?
Comparte este relato si crees que alguien necesita saber que aún está a tiempo.
✨ Siempre estamos a tiempo si el deseo es verdadero.

Deja un comentario