¿Y si el verdadero poder no estuviera en mandar, sino en agradecer?
Vivimos en un mundo donde parecer fuerte, dominante y autosuficiente se ha convertido en una especie de medalla. Pero, ¿qué pasa cuando esa medalla empieza a pesar más que tu alma? ¿Qué pasa cuando en lugar de sentirte rey, te sientes atrapado en el trono de las expectativas?
Aquí va una verdad incómoda pero luminosa:
💡 La soberanía que llevas dentro no se trata de controlar. Se trata de honrar.
Sí, fuiste creado con dignidad. No para pisotear, sino para caminar con presencia. No para humillar, sino para inspirar. No para gritar órdenes, sino para convertir tu vida en una sinfonía que los demás quieran seguir.
🌟 Hod de Maljut: Humildad en la Realeza
En la Kabbalah, este punto es oro puro: Hod de Maljut. Suena elegante, pero es más poderoso de lo que parece. Habla de esa humildad que no resta, sino que multiplica. De ese agradecimiento profundo que brota cuando reconoces que tu soberanía —tu capacidad de decidir, de crear, de liderar tu vida— es un regalo directo del Creador.
👉 No porque seas menos, sino porque eres más cuando sabes de dónde vienes.
🚨 Preguntas que te cambian el juego:
¿Te sientes incómodo reconociendo tu grandeza? ¿Tienes miedo de brillar porque piensas que van a decir que eres arrogante? ¿Sabes agradecer tu individualidad o te escondes detrás de la falsa modestia?
🔥 El Liderazgo que Nace del Alma
Ser líder no es tener seguidores. Es tener conciencia. Es ser capaz de mirar a los ojos a otro ser humano y decir: “Tú también tienes una corona invisible… y yo la veo.”
👑 La humildad no es hacerse chiquito. Es saber que cada paso que das tiene un eco en el universo, y caminar con gratitud por eso.
Los más grandes líderes de la historia no fueron arrogantes. Fueron nobles. Y su nobleza se basaba en esto: sabían que lo que tenían venía de una Fuente más alta.
💥 EJERCICIO DEL DÍA:
Hoy, detente un momento. Respira hondo. Siente tu columna vertebral, derecha, digna. Siente tu cabeza sobre tus hombros, como si de verdad llevaras una corona invisible.
Y ahora… agradece.
Agradece a Di-s por haberte creado con dignidad personal.
Agradece por tu soberanía.
Agradece por tus talentos únicos, incluso esos que a veces no te atreves a mostrar.
No te achiques. No te escondas.
Pero tampoco presumas.
Solo camina con presencia, con humildad y con intención.
Tú no estás aquí para mendigar amor ni aprobación.
Estás aquí para recordar que la Luz te confió un trono…
y que tu verdadera nobleza se mide por cuánta humildad eres capaz de sostener mientras portas esa corona.

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