¡Oye! ¿Alguna vez has sentido que al querer ser humilde, terminas apagándote a ti mismo? ¿Que en lugar de sentirte libre y amoroso, te sientes pequeño y limitado? Eso es porque la humildad mal entendida es veneno puro. Pero cuando encuentras el equilibrio entre el amor y la humildad, ¡boom! Todo cambia.
💥 La humildad auténtica no es bajarte, es elevarte.
La humildad que no trae amor y alegría es falsa. Es una trampa del ego disfrazada de modestia. Porque cuando eres realmente humilde, no te apagas, ¡te enciendes! Te liberas del “yo, yo, yo” y comienzas a ver a los demás como lo que realmente son: seres únicos y valiosos, no extensiones de tu propio ego.
💡 ¿Cómo convertirte en un gigante de amor humilde?
Cuestiona tu humildad: ¿Te hace más cariñoso o más amargado? Da sin esperar: Antes de rezar, antes de pedir, da algo a alguien. Así te vacías de ti mismo y te llenas de propósito. Ama desde lo alto, no desde lo bajo: Amar desde la humildad no es minimizarte. Es verte tan grande que puedes elevar a los demás.
🔥 Hoy, haz este ejercicio simple:
Antes de hablar con el Universo, antes de pedir cualquier cosa, da algo a alguien. Puede ser dinero, tiempo, un consejo, una sonrisa sincera. Verás cómo cambia tu perspectiva.
¿Estás listo para elevarte? Hoy es el día de amar con humildad y sentirte más grande que nunca. ¿Te atreves? 🚀

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