A ver, sé honesto… ¿Cuántas veces has sentido que el mundo está patas arriba? Guerras, caos, gente desconectada, vidas vacías. Y entre todo este desastre, la Kabbalah te lanza una bomba: esta es la generación del Mesías. Sí, esta. La tuya. La mía. La nuestra.
Y no, no se trata de esperar a un salvador volando sobre nubes.
Se trata de TI. De tu papel, de tu elección, de tu poder para cambiarlo todo.
Porque, según el Zohar, esta generación tiene un papel único y brutalmente importante: traer la inmortalidad espiritual a la tierra.
La oportunidad: ¿Ser la generación del Mesías? Sí, y aquí te digo cómo…
Conéctate con tu Luz antes de esperar un “salvador” Todos hablan del Mesías como si fuera alguien que viene a arreglarlo todo. Pero la Kabbalah te dice algo que puede volarte la cabeza: El Mesías ya está aquí. Y está dentro de ti. ¿Qué significa esto? Que cada vez que eliges actuar desde tu esencia, desde tu Luz, ya estás manifestando la redención. Así que… ¿Qué puedes hacer hoy que te acerque a esa versión tuya que ya sabe lo que es vivir en paz? Deja de esperar “el momento perfecto” Siempre pensamos: “Cuando tenga más tiempo… Cuando me sienta mejor… Cuando sea el momento indicado…” ¿Y si te digo que el momento perfecto es AHORA? No necesitas estar en un monasterio, ni convertirte en un gurú. Solo necesitas tomar una acción hoy, una que nazca del corazón, una que tenga la intención de elevarte y elevar a los demás. Abandona la mentalidad del “después” ¿Qué significa ser inmortal en esta vida? No es vivir eternamente en este cuerpo. Es dejar una huella tan profunda que sigas vivo incluso cuando te hayas ido. ¿Y cómo se hace eso? Con cada acto de bondad, con cada palabra que inspire, con cada vez que eliges el amor sobre el ego. Esta es la generación del Mesías porque tenemos acceso a una conciencia más elevada que nunca. Aprovecha ese regalo.
Reflexión: ¿Y si eres tú el Mesías que estabas esperando?
La Kabbalah lo grita alto y claro: no hay Mesías sin acción consciente.
Esperamos que alguien venga a salvarnos cuando, en realidad, somos nosotros los que tenemos el poder de salvarnos a nosotros mismos.
La redención no es un evento. Es un proceso. Y empieza cuando decides vivir conectado a tu esencia, sin máscaras, sin miedos, sin excusas.
Porque el Mesías no es un hombre. Es un estado de conciencia.
Y si lo eliges, tú puedes activarlo ahora mismo.
La llamada a la acción: No sigas esperando el milagro, conviértete en él
Hoy, haz algo que no hubieras hecho ayer.
Sonríele a un desconocido. Llama a alguien que necesita escuchar tu voz.
Deja ir ese rencor que te está apagando la luz.
Y si sientes que no estás haciendo lo suficiente, respira profundo y pregúntate:
¿Qué haría el Mesías en esta situación?
Y hazlo.
Sin esperar aplausos.
Sin esperar un “gracias”.
Hazlo porque esa es la única manera de traer la redención a este mundo.
Comparte este mensaje con alguien que necesita recordar que su luz ya está encendida.
Y si tú eres esa persona… gracias por estar aquí.
El mundo aún necesita tu luz.

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