¿Tu boca te está cerrando puertas sin que te des cuenta? (Descubre cómo evitarlo antes de que sea tarde)

¡Hey, detente un segundo! ¿Sabías que lo que dices —o lo que no dices— puede estar saboteándote de formas que ni imaginas? Así es: según la Kabbalah y el Zóhar, la lepra espiritual (tzaráat) no sólo afectaba la piel, ¡sino que era un efecto directo de la energía que liberamos a través de nuestras palabras!…

¡Hey, detente un segundo!

¿Sabías que lo que dices —o lo que no dices— puede estar saboteándote de formas que ni imaginas?

Así es: según la Kabbalah y el Zóhar, la lepra espiritual (tzaráat) no sólo afectaba la piel, ¡sino que era un efecto directo de la energía que liberamos a través de nuestras palabras!

¿Te imaginas que tus palabras dejaran huellas en tu piel?

Bueno… espiritualmente, ¡eso sí pasa!

Pero tranqui, aquí no venimos a juzgar, venimos a despertar una oportunidad increíble:

¡La oportunidad de transformar nuestra vida cambiando la energía de nuestra boca y de nuestro silencio!

Vamos paso a paso:

1. ¿Qué es realmente la lepra espiritual?

En tiempos bíblicos, la tzaráat no era una enfermedad infecciosa como pensamos hoy.

Era un mensaje espiritual que decía:

“Oye, algo en tu comunicación está bloqueando la Luz en tu vida.”

Eso podía ser:

Hablar mal de alguien (chismes, críticas, burlas…) Guardarse palabras que podían haber ayudado o sanado. Escuchar negatividad y no hacer nada al respecto.

2. ¿Por qué tanto drama con las palabras?

Porque cada palabra que soltamos crea realidades.

El Zóhar enseña que las palabras negativas manchan —no solo a los demás, sino también a nosotros.

Y las palabras que sanan, que elevan, iluminan el camino tanto para ti como para quien te escucha.

Tus palabras son como llaves:

Abren puertas… o las cierran.

3. ¿Qué pasa cuando me callo y debería hablar?

¿Te ha pasado que ves una injusticia, ves a alguien hundirse, y prefieres no decir nada para “no meterte”?

Bueno, la Kabbalah dice que eso también deja huella.

El silencio cómplice también apaga Luz.

La clave no es gritar como loco, sino hablar con compasión y propósito.

4. ¿Cómo podemos revertir esa energía?

Aquí viene lo poderoso:

Usa tu voz para construir: Elogia, reconoce, motiva, habla desde el corazón. Escucha de verdad: No sólo oigas… conecta. Habla cuando sea tu momento de sembrar bien. No desde el ego, sino desde la conciencia. No repitas el veneno: Cuando escuches chismes, no los riegues. (¡Apaga ese fuego con agua de conciencia!)

5. ¿Y si ya la regué?

¡Relájate! No estamos aquí para cargar culpas, sino para transformar.

Cada día que eliges conscientemente tus palabras, reparas y sanas todo ese pasado.

No somos perfectos.

No se trata de ser “políticamente correctos” todo el tiempo.

Se trata de entender que nuestras palabras y silencios son fuerza creativa.

Así como un “te quiero” puede sanar una herida, una crítica puede sembrar años de dolor.

La pregunta es:

¿Qué tipo de mundo quieres sembrar con tu voz?

Porque tu boca no es solo un órgano, es un canal de creación divina.

Y tú eres el guardián de esa creación.

Hoy, haz un compromiso contigo mism@:

Que cada palabra que salga de ti sea una semilla de Luz.

Que cada silencio tuyo sea un espacio de sabiduría, no de indiferencia.

Habla desde el amor.

Calla desde la sabiduría.

Escucha desde el alma.

¿Te animas a ser creador consciente con tu voz?

Cuéntame: ¿qué palabra de Luz vas a regalar hoy al mundo?

Te leo… ¡y me va a encantar ver tu semilla florecer!

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