¿Por qué siento que doy demasiado… o demasiado poco? La respuesta que nadie te contó

¡Pum! Directo al corazón, ¿verdad? Porque todos —sí, TODOS— hemos sentido ese desequilibrio. O damos de más y terminamos rotos… O nos cerramos tanto que parece que ni el corazón late. ¿Y sabes qué? No es porque seas malo, ni exagerado, ni “intenso”… ¡Es porque no nos enseñaron el verdadero arte de Tiferet: la compasión…

¡Pum! Directo al corazón, ¿verdad? Porque todos —sí, TODOS— hemos sentido ese desequilibrio.

O damos de más y terminamos rotos…

O nos cerramos tanto que parece que ni el corazón late.

¿Y sabes qué?

No es porque seas malo, ni exagerado, ni “intenso”…

¡Es porque no nos enseñaron el verdadero arte de Tiferet: la compasión equilibrada, la verdad honesta, la armonía bonita que se siente como un abrazo al alma!

Ok, pero ¿qué rayos es Tiferet y cómo me puede cambiar la vida?

Tiferet es una palabra hebrea chula que significa Belleza. Pero no esa belleza de revista —no, no, no—

Tiferet es la belleza de ser real:

de no desbordarte como cascada loca,

ni convertirte en un muro frío de hielo,

sino de aprender a combinar lo mejor del amor (Jésed) y de la disciplina (Guevurá).

Imagínate un puente bien plantado entre el dar y el poner límites.

¡Eso es Tiferet!

Y la magia empieza cuando dejas de actuar desde tu ego (“es que yo soy así”, “es que a mí me duele”, “es que yo quiero que me quieran así”)…

y abres un poquito de espacio para algo más grande: la verdad sincera, esa que ve más allá de tus propios dramas.

¿Cómo activas esta joya escondida? Paso a paso

1. Pausa tu ego

Antes de reaccionar, antes de explotar, antes de ponerte de alfombra o de castillo impenetrable… haz una pausa. Respira. Pregúntate:

“¿Estoy viendo todo o sólo mi parte?”

2. Conéctate con la verdad

La verdad no es “quién tiene la razón”.

La verdad es ver qué necesita realmente el otro y qué necesito yo para estar bien, sin máscaras ni dramas.

3. Mezcla amor + límites

No todo es dar, dar, dar hasta sangrar… ni tampoco cerrarte como puerta oxidada.

Es preguntarte:

“¿Cómo puedo amar sin perderme?”

“¿Cómo puedo poner límites sin dejar de amar?”

4. Armoniza el momento

La vida no es blanco o negro. Hay tonos, matices, colores que se mezclan.

Tiferet te invita a ser artista de tu vida:

¡Pinta bonito!

Usa amor cuando se necesita, usa firmeza cuando hace falta… ¡y siempre desde la verdad!

Reflexión: ¿Qué es más hermoso que vivir en armonía?

Amar de forma que no duela.

Poner límites sin cargar culpas.

Ser tú mismo sin máscaras…

Eso sí es belleza verdadera.

Tiferet no se trata de ser “perfecto”. Se trata de ser sincero, de dejar que tu luz y tu fuerza se abracen dentro de ti, y desde ahí, construir relaciones, proyectos y sueños que de verdad te llenen.

¿Te animas a vivir desde Tiferet?

Hoy te invito a hacer algo sencillo pero poderoso:

La próxima vez que tengas que decidir entre ceder o endurecerte, haz una pausa.

Pregunta a tu corazón:

“¿Cómo puedo actuar desde el amor con verdad y respeto tanto para el otro como para mí?”

Y si quieres, cuéntame aquí abajo:

¿En qué situación sientes que necesitas más Tiferet en tu vida?

¡Te leo! Vamos a crecer juntos.

Tags:

Deja un comentario