(Eso explicaría por qué no ves resultados…)
Vamos a ser brutalmente honestos:
¿Cuántas veces has hecho algo bueno… pero con una intención medio torcida?
“Lo hice de corazón…” (pero esperando que me aplaudan).
“Compartí…” (pero con la espinita de que me deben una).
¡Ey! No te preocupes, a todos nos pasa.
Y ahí es donde entra con todo su flow la Kabbalah y el Zóhar para meterse hasta el fondo de la intención y ponernos un espejo sagrado enfrente.
El Tikkún del mes de Nisán: no es lo que haces… es desde dónde lo haces
Este mes, según la sabiduría kabbalística, no es un mes cualquiera.
Es el mes de Aries (Talé). El primero del zodíaco espiritual. El inicio de todo. El mes del fuego interior.
Y con él, viene una energía poderosa:
el Deseo de Recibir.
¿Y qué tiene de malo recibir?
Nada.
El problema es cómo y para qué queremos recibir.
Porque puedes hacer actos generosos…
pero si en el fondo estás esperando algo a cambio, esa energía ya no está conectada a la Luz.
Está conectada a tu ego.
La Kavaná: el superpoder que transforma lo ordinario en sagrado
Kavaná significa intención consciente.
No es solo tener buenas intenciones… es saber exactamente desde qué lugar interior estás actuando.
¿Desde el ego que quiere reconocimiento?
¿O desde el alma que quiere compartir Luz?
La diferencia puede parecer sutil…
Pero es abismal en términos espirituales.
LA OPORTUNIDAD DE ORO: REINICIAR TU INTENCIÓN
Este mes no es solo para hacer cosas nuevas…
Es para reconfigurar tu sistema interno.
¿Compartes para iluminar… o para llenar vacíos?
Aquí está el secreto:
Si corriges la intención, aunque hagas lo mismo de siempre, los resultados se transforman.
Porque ahora no estás dando desde el “yo necesito que me veas”…
Estás dando desde el “quiero ser un canal para algo más grande”.
PASO A PASO PARA ALINEAR TU KAVANÁ EN NISÁN
Observa tu deseo de recibir. No lo juzgues. Solo obsérvalo. ¿Qué quieres recibir este mes? ¿Amor? ¿Atención? ¿Éxito? Pregúntate desde dónde nace ese deseo. ¿Desde una carencia? ¿Desde la competencia? ¿Desde la urgencia? Reformúlalo. Hazlo Luz: “Quiero recibir para poder compartir mejor”, “Quiero atención para poder inspirar”, “Quiero éxito para elevar a otros.” Actúa con conciencia. Haz lo mismo que harías… pero hazlo sabiendo que cada acción puede ser un canal de expansión. Recuerda: el ego se alimenta de aprobación. El alma, de propósito.
Este mes de Aries nos pone a prueba.
Nos da ganas, fuego, motivación…
pero también nos puede arrastrar hacia el ego disfrazado de buenas acciones.
La diferencia no está en lo que haces.
Está en lo que intencionas.
Y eso, mi querido lector, cambia todo.
Hoy, antes de hacer cualquier cosa buena, detente.
Hazte esta pregunta poderosa:
¿Estoy compartiendo desde el alma o desde la necesidad de que me vean?
Corrige la intención.
Actúa igual… pero ahora, desde la Luz.
Y si sentiste ese cambio adentro, compártelo.
Porque cuando uno transforma su intención, inspira a otros a hacer lo mismo.
Y ahí es cuando todo se vuelve sagrado.

Deja un comentario