(Sí, aunque tú creas que no lo mereces)
¿Te ha pasado que te sientes lejos de la espiritualidad porque te equivocaste?
Como si tus errores apagaran toda conexión con lo sagrado…
Como si fueras menos digno, menos luz, menos “merecedor”.
Bueno, respira hondo, porque la Kabbalah y el Zóhar vienen a sacudirte con una verdad hermosa y brutal:
La Shejiná —la presencia femenina de la Luz— no se va de ti cuando te equivocas.
Al contrario, a veces está más cerca que nunca.
“ET”: Dos letras que contienen el universo
Vamos a lo profundo, pero sencillo:
En el texto original de la Torá, la palabra “ET” (אֵת) aparece todo el tiempo.
Y podrías pensar que es solo una preposición sin sentido.
Pero para la Kabbalah, no hay letras al azar.
“ET” representa desde la Álef hasta la Tav.
Es decir: todo el alfabeto hebreo.
Y si las letras son los ladrillos con los que el Creador diseñó el universo, entonces “ET” es el contenedor de toda la creación.
Y no solo eso. El Zóhar nos enseña que “ET” es un código de la Shejiná, la manifestación divina que habita este mundo.
Entonces… ¿qué tiene que ver eso contigo?
Bueno, agárrate:
En la historia de Iosef, sus hermanos lo venden como esclavo.
Un mega error.
Un acto grave.
Y sin embargo, en medio de ese desastre…
la Shejiná estaba con ellos.
¿Cómo lo sabemos?
Porque la palabra “ET” aparece en ese momento clave del texto.
Y el Zóhar lo dice clarito:
“Dos puntos sobre ET indican la presencia de la Shejiná.”
¡BOOM!
Aún en el error, la Luz no los abandonó.
LA OPORTUNIDAD QUE NADIE VE
Tú crees que por fallar, por alejarte, por equivocarte… ya no hay conexión.
Que “ya pa’ qué”.
Pero la Shejiná es más mamá que juez.
No se aleja de ti, aunque tú te alejes de ti.
La oportunidad es esta:
Reconocer que la Presencia sigue ahí.
Incluso cuando estás mal.
Incluso cuando dudas.
Incluso cuando te cuesta creer.
Y si la Shejiná está ahí… entonces hay esperanza, hay guía, hay un nuevo comienzo.
CÓMO REENCONTRAR A LA SHEJINÁ
Recuerda que las letras hebreas son luz. No son símbolos muertos. Son canales vivos que vibran en tu alma. Busca “ET” en tu vida. Momentos donde sentías que todo era un caos… y aun así hubo señales, contención, sincronicidades. Eso era la Shejiná. Haz una pausa y habla con ella. No necesitas rezar perfecto. Solo dile: “Sé que estás aquí. Aunque no lo sienta, aunque dude… gracias por no soltarme.” Vuelve a las letras. Medita una letra hebrea por día. Deja que te hable. De la Álef a la Tav… ahí está todo lo que tu alma necesita. Sé un canal. Si tú reconoces la Luz en medio de tus errores, otros también aprenderán a hacerlo. Y eso ya es redención.
Muchos creen que la espiritualidad es para los que lo hacen todo bien.
Pero la verdad es esta:
La espiritualidad es para los que caen y aun así siguen buscando.
Y cada letra del alfabeto hebreo —de la Álef a la Tav— es un recordatorio de que la Shejiná no te abandona, solo espera que la mires otra vez.
LLAMADA A LA ACCIÓN:
Hoy, cuando te llegue ese pensamiento de “la regué, ya no hay conexión”…
Busca la Shejiná.
No afuera.
Dentro de ti.
Haz una pausa y di:
“Gracias por estar, incluso cuando yo no estoy.”
Y si alguna vez sentiste que la Luz te abrazó cuando menos lo esperabas…
Compártelo.
Tu historia puede ser el “ET” en la vida de alguien más.

Deja un comentario