¿Y si el amor no se trata de sentir… sino de construir?

(El secreto que nadie te contó sobre los vínculos duraderos y por qué tal vez tu relación se siente vacía aunque haya amor) ¿Te ha pasado que amas a alguien, pero algo simplemente no cuaja? Sientes cariño, atracción, ternura… pero hay una especie de vacío raro, como si el amor estuviera “ahí pero no está”.…

(El secreto que nadie te contó sobre los vínculos duraderos y por qué tal vez tu relación se siente vacía aunque haya amor)

¿Te ha pasado que amas a alguien, pero algo simplemente no cuaja?

Sientes cariño, atracción, ternura… pero hay una especie de vacío raro, como si el amor estuviera “ahí pero no está”. Como cuando te comes un pastel hermoso pero sin sabor.

Eso, mi querido lector, tiene nombre y raíz espiritual: la falta de vinculación.

Y no, no estás mal, ni tu pareja tampoco. El problema no es que no haya amor…

Es que no hay IESOD de Jésed.

Sí, suena exótico. Pero aguanta, te lo explico como si estuviéramos platicando en la sala, con cafecito de por medio y un corazón abierto.

¿Qué demonios es “IESOD de Jésed”?

Es una idea profunda de la Kabbalah que básicamente dice:

“El amor verdadero, el que de veras perdura, necesita algo más que emoción o química: necesita vinculación. Un canal de conexión real, íntimo, constante. Como un puente espiritual entre dos almas.”

Y ese puente no aparece por arte de magia.

Se construye. Paso a paso. Con presencia, con intención, con actos.

El amor que no se vincula… se disuelve.

¿Y cómo me afecta eso a mí?

Bueno… ¿tú quieres amor de ese que no se te va con el tiempo?

¿De esos vínculos que no solo duran años, sino que crecen, sanan y nutren?

¿Ese tipo de conexión donde sientes que hay un “nosotros” más fuerte que cualquier obstáculo?

Entonces necesitas dejar de pensar que amar es solo “sentir bonito” y empezar a ver el amor como un proyecto espiritual compartido.

Paso a paso: ¿Cómo se crea un amor vinculado?

Pon atención a lo que construyen juntos. ¿Qué están creando tú y esa persona? ¿Solo pasan el tiempo? ¿O están edificando una casa emocional, espiritual o incluso real? Iesod te dice: El amor necesita una forma, una dirección, un fruto. Haz cosas concretas con esa persona. Cocina, viaja, estudia, siembra algo, adopten una plantita o aprendan juntos algo nuevo. Lo que importa es que haya algo más allá de ustedes dos que estén nutriendo. Hablen de sueños, no solo de problemas. Muchos vínculos se desgastan porque se vuelven solo zonas de queja. Pero si su conversación se enfoca en crear futuro, proyectar luz y crecer… ese vínculo se convierte en un canal de eternidad. Hazte presente, pero no invasivo. La vinculación sana no es asfixiante. Es saber que puedes estar, incluso en silencio, y ser parte del universo del otro sin necesitar controlarlo. Y el más importante: Ábrete tú también. Porque el vínculo no se hace solo con decir “te amo”… Se hace cuando dices: “Aquí estoy, con todo lo que soy. ¿Me aceptas así?” Vulnerabilidad. Presencia. Intención.

Reflexión:

A veces creemos que el amor eterno es cosa del destino, de que “el universo conspira” o que hay que encontrar a “la persona correcta”.

Pero la Kabbalah te dice algo mucho más poderoso y liberador:

No hay amor eterno sin construcción consciente.

No importa si es tu pareja, un amigo, tu hijo o incluso tu comunidad.

Cuando decides vincularte, estás sembrando eternidad.

Y cuando no… pues sí, puede que haya amor, pero será como una nube: bella, suave… y pasajera.

¿Y ahora qué?

Hoy, no esperes que el otro dé el primer paso.

Haz algo sencillo pero transformador:

Comienza a edificar algo constructivo junto a un ser amado.

Puede ser algo tan simple como un desayuno especial, una carta que escribas juntos, o un espacio para hablar desde el alma.

Lo importante no es qué haces, sino con qué intención lo haces.

Porque cuando el amor se vuelve acción…

la energía se vuelve vínculo.

Y el vínculo se vuelve hogar.

¿Tú con quién vas a construir algo hoy?

Cuéntamelo aquí abajo o etiqueta a esa persona con quien quieres edificar un amor con raíces.

Vamos a hacer del amor una obra maestra.

Tags:

Deja un comentario