¿Sientes que te falta amor en tu vida?

Tal vez es porque aún no activaste este poder secreto que habita en ti: el poder del Jésed. ¿Y si te dijera que dentro de ti hay una fuerza que fue la primera en nacer en la historia del universo… y que puede transformar tu vida por completo? Sí, sí, no es exageración espiritualista ni…

Tal vez es porque aún no activaste este poder secreto que habita en ti: el poder del Jésed.

¿Y si te dijera que dentro de ti hay una fuerza que fue la primera en nacer en la historia del universo… y que puede transformar tu vida por completo?

Sí, sí, no es exageración espiritualista ni frase motivacional vacía. Te estoy hablando de Jésed, una de las fuerzas más profundas, antiguas y poderosas que existen. Jésed no es solo “ser buena onda” o “hacer favores”… Es algo mucho más bestial: es la capacidad divina que tienes para amar sin medida, abrazar al mundo entero con tu existencia, y conectar con lo mejor de ti y de los demás.

¿Y sabes lo más loco? Que la mayoría de nosotros lo tenemos dormido.

¿Qué rayos es el Jésed y por qué debería importarte?

Imagina que el alma tiene brazos. Bueno, el brazo derecho del alma es el Jésed. Es el impulso natural de querer compartir, abrazar, dar, ayudar, amar. Es la fuerza que te lleva a decir:
“¡Quiero hacerle bien al mundo, aunque nadie me lo pida!”

Y aquí viene lo bueno:
Jésed no es debilidad, es una fuerza creadora.
Es, literalmente, la energía del primer día de la Creación, esa luz original que todavía vibra en el universo y que sostiene TODO. Cuando conectas con Jésed, conectas con esa primera intención del Creador:
crear por amor.

¿No te gustaría vivir con ese mismo impulso? ¿Imaginas cómo sería si cada decisión que tomas estuviera impregnada de esa energía?

Cómo se manifiesta el Jésed (y por qué muchas veces no lo sentimos)

La neta es que todos tenemos este potencial… pero muchos lo tenemos cubierto de capas de miedo, resentimiento, desconfianza, egoísmo. Cosas que no son malas, solo son heridas que no hemos abrazado. Pero el Jésed tiene una cualidad muy especial:
es expansivo, como el agua, y como el agua…
si lo dejas fluir, limpia, sana y llega a todas partes.

En el alma, Jésed es ese deseo de abarcar, de conectar, de entregar sin esperar. Es cuando ves a alguien en la calle y te nace ayudar. Es cuando perdonas, aunque te cueste. Es cuando abrazas sin juicio. Es cuando le sonríes al mundo sin esperar que te sonría primero.

Y lo mejor es que cuando actúas desde Jésed, no solo cambias tú…
cambia tu entorno, tus relaciones, tu energía, tu abundancia, tu paz.

El secreto cabalístico que le da aún más punch

¿Sabías que en hebreo, Jésed = 72?

Y esos 72 no son cualquier número. Representan los 72 Nombres de Dios, que según el Zóhar, son como puentes de luz que conectan el cielo con la tierra, el alma con el cuerpo, tú con el universo entero.

Cada vez que te mueves desde la bondad real, te alineas con esos puentes. ¡No es choro! Es como si cada acto de amor auténtico activara uno de esos caminos sagrados y expandiera tu campo energético.

Y si a eso le sumas que 6² representa las seis emociones del corazón en su estado perfecto… entonces 2 veces 6² = 72 es como decir:
cuando el corazón está alineado con el amor, te conviertes en un canal completo de energía divina.

¿Y todo esto cómo se aplica a tu vida hoy?
1. Activa tu brazo derecho del alma. Literal, empieza por mover tu cuerpo también. Cuando abrazas, das la mano, tocas con cariño… algo dentro se activa. El cuerpo recuerda lo que el alma sabe.
2. Haz un acto de bondad cada día. No por quedar bien. No por likes. Hazlo porque puedes. Porque alguien lo necesita. Porque tú lo necesitas.
3. Reflexiona cada noche:
• ¿A quién amé hoy?
• ¿Dónde dejé que mi ego apagara mi luz?
• ¿Qué podría hacer mañana para expandirme más?
4. Medita en la unidad. Recuerda: el primer día de la Creación se llamó “Iom Ejad” – el día UNO. Porque la bondad nace del amor que ve TODO como uno solo. Si lo que haces divide, no es Jésed. Si lo que haces une, ahí estás vibrando alto.

No hay nadie, escúchame bien, nadie, que no necesite más amor en su vida. Y lo más mágico es que el camino para recibirlo empieza cuando decides darlo.

¿Y si hoy decides ser el día uno de una nueva creación en tu mundo?

¿Y si hoy decides que tu luz va a acompañar todos tus días?

Porque cuando activas el Jésed, no solo eres más feliz tú…
se vuelve más feliz todo lo que te rodea.

Hazlo hoy. Un acto. Uno. Pequeño. Pero que venga directo del corazón. No necesitas saber de Kabbalah, ni recitar los 72 nombres. Solo necesitas mirar al otro con amor y decir:
“Estoy aquí. Puedo ayudarte. Quiero compartir.”

Y verás…
cómo ese brazo derecho del alma empieza a moverse,
y no hay vuelta atrás.

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