,

¿Y si tu alma estuviera esperando que por fin conectes con lo que eres? (No con lo que pareces, ni con lo que haces… sino con lo que viniste a ser)

Hay momentos donde sentimos que algo falta. No sabemos bien qué es. Todo está “en orden”… pero el alma no está en paz. Y en el fondo lo sabemos: No estamos conectados con nuestra Luz. Nos sentimos desconectados, vacíos, en piloto automático. No porque seamos malas personas. Sino porque estamos desconectados de nuestra fuente real.…


Hay momentos donde sentimos que algo falta.

No sabemos bien qué es.

Todo está “en orden”… pero el alma no está en paz.

Y en el fondo lo sabemos:

No estamos conectados con nuestra Luz.

Nos sentimos desconectados, vacíos, en piloto automático.

No porque seamos malas personas.

Sino porque estamos desconectados de nuestra fuente real.

¿Te ha pasado?

Entonces este texto es para ti.

Porque hoy vamos a hablar de cómo volver a ti, de verdad.

No con teorías, sino con verdades que sanan y transforman.


1. 

La Concordancia con la Luz

¿Sabías que en la Kabbalah el Sol representa la Luz del Creador?

No es una metáfora poética.

Es un código espiritual: la Luz revela lo que somos.

Para los tzaddikim, la Luz sana.

Para quienes viven desde la oscuridad, la misma Luz duele.

No porque castigue, sino porque desnuda la verdad.

Los tzaddikim tienen un “temor sagrado”.

No temen a perder, ni a equivocarse.

Temen a no estar dando su máximo para recibir más Luz.

¿Y tú? ¿Estás viviendo para brillar o solo para sobrevivir?


2. 

Nuestro Verdadero Propósito

Una enseñanza del Zóhar dice que los ángeles tienen una sola pierna recta.

¿Sabes por qué?

Porque no se desvían, no dudan, no se preocupan por la opinión ajena.

Ellos siguen su propósito sin drama ni aprobación.

A veces vivimos como “candidatos espirituales”, buscando likes, aplausos o aceptación.

Pero tu alma no vino a eso.

Vino a conectar. A manifestar. A encarnar propósito.

Como los sacerdotes que cambiaban su ropa para cada ritual…

tú también debes cambiar tu conciencia según el momento.

Y eso requiere intención, trabajo interno y mucha verdad.


3. 

El Puente entre los Mundos Superiores e Inferiores

En Levítico 6:2, aparece una letra Mem pequeñita.

¿Un error de escritura? Para nada.

Es una clave.

El número 40 (valor de la Mem) representa el puente.

Un canal entre el mundo espiritual y el físico.

Y ese canal solo se abre cuando reconoces que no estás solo.

¿Quieres vivir conectado?

Entonces reconoce la Luz en todo.

Incluso en lo que no entiendes.

Especialmente en lo que duele.


4. 

El Poder del Tikkún Jatzot

A veces, lo que más pesa no es lo que nos hicieron.

Es lo que nosotros hicimos y aún no sabemos cómo sanar.

Aquí entra el Tikkún Jatzot, una herramienta bellísima para limpiar desde el amor.

En las horas silenciosas de la noche, tu alma puede hablarte.

Y en ese espacio, la Torá no te castiga, te consuela.

Como una madre que te dice:

“Sí, la regaste… pero podemos reparar juntos.”

La Kabbalah enseña que hay dos formas de limpiar:

  1. Con dolor (cuando la vida te sacude).
  2. Con conciencia (cuando tú eliges hacer el trabajo antes del caos).

Tú eliges.


5. 

El Poder de la Luz

¿Sabías que hay una forma espiritual de volver al momento previo a un error?

No, no es ciencia ficción.

Es la fuerza del arrepentimiento sincero, con conciencia y empatía.

Cuando sientes de verdad el impacto de tus actos y lo meditas,

cuando estudias con intención y te conectas con algo más alto,

la Luz borra la huella energética del error.

Y eso solo ocurre cuando el arrepentimiento viene con amor,

no con culpa.

Con empatía por el otro, no con autopunición.


6. 

La Completitud de Maljut

Después de todo el trabajo interior…

viene el día octavo.

Maljut.

La sefirá de la manifestación.

Tu momento de coronación espiritual.

Aharón y sus hijos pasaron siete días de preparación.

¿Para qué?

Para recibir la corona de servicio.

Para estar completos “arriba y abajo”.

Maljut no es el final.

Es el inicio de una nueva frecuencia de vida.

Una donde ya no estás en construcción… sino en expansión.


Reflexión final

No estás perdido.

Solo estás recordando.

Y este artículo no vino a darte respuestas.

Vino a recordarte lo que ya sabías:

Que la Luz está ahí.

Que tu propósito es real.

Que puedes cruzar el puente.

Que puedes limpiar desde la conciencia.

Que puedes sanar con amor.

Y que estás más cerca de tu corona espiritual de lo que crees.


¿Y ahora qué?

No te vayas sin hacer algo.

Elige un tema de los que leíste y haz algo con él hoy.

  • Medita.
  • Agradece.
  • Reconoce tu error.
  • Camina con enfoque.
  • Estudia algo que eleve.
  • O simplemente… quédate en silencio con tu alma.

Y si esto te llegó al corazón, escríbeme:

“Estoy listo para mi octavo día.”

Porque si estás leyendo esto…

Es porque ya estás cruzando el puente.

Tags:

Deja un comentario